jueves, 3 de mayo de 2018

El verano de Plutón

El verano de 2006 me lo pasé indignado porque decidieron que Plutón ya no sería un planeta


En el verano de 2006 se cometió una de las mayores injusticias de la historia contemporánea. La Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió retirarle la categoría de planeta a Plutón. Os puede parecer una tontería, sé que hay mucha gente que se resguardó en la indiferencia ante semejante atrocidad. Pero no lo es. ¿A santo de qué tenían esos señores que decirle a Plutón que ya no era un planeta? Lo habíamos estudiado así. Y de repente, nos lo cambiaban. 

El caso es que me pasé el verano indignado. No concebía las razones por las que se cometía tamaña tropelía con el bueno de Plutón. Me daba pena, de verdad. Me ponía en su lugar y me daba mucha rabia que todo eso estuviese pasando y que nadie hiciese nada por impedirlo. Me caía bien Plutón a mí, jo. No había derecho. Estás en lo más alto y de repente un día, sin haber hecho nada para merecerlo, te quitan de ahí a patadas. El mensaje era desolador. Con 21 años, los señores de la UAI me estaban diciendo que daba igual lo que consiguieses en la vida, que un día de repente podías perderlo todo sin previo aviso y sin explicación. Deseé con todas mis fuerzas que hubiese unos alienígenas ahí dentro y que viniesen para arrasar con la Tierra, a ver quién era planeta y quién no era planeta entonces.

Recuerdo que conseguí transmitir mi monumental enfado a la pandilla de los veranos. Gritábamos "¡Plutón no se toca!", que me parece un cántico perfectamente legítimo para cantar con tus amigos en la playa en una madrugada de verano cuando tienes veintipocos. A las escasas chicas que conocí ese verano les hablaba de Plutón y de lo injusto que era el mundo. Claro, les hablaba de esto a altas horas de la noche y ellas únicamente podían hallarle una explicación en el hecho de que había bebido. 

Pero lo que se quedaron sin saber es que no. Que si hubiesen aparecido por la playa, pongamos, a las seis de la tarde, o a la una del mediodía, también les hubiese soltado mi memorable discurso contra ese atropello. Soy una persona a la que no le gusta demasiado que le cambien las cosas, y que coge cariño rápido. Y a Plutón se lo tenía, os lo aseguro. He leído que la NASA podría reconsiderar su decisión y darle de nuevo el estatus de planeta. Me da igual. No podrán hacerme olvidar el dolor del verano del año 2006. Muchas personas no entienden que esta cuestión sea tan importante para mí. Pero es que los adultos no entienden nunca nada, y los de la NASA menos aún.


miércoles, 18 de abril de 2018

Mándalo a la mierda

Manifestación por la huelga feminista del 8 de marzo de 2018 en Madrid
La manifestación histórica del 8 de marzo de 2018 a su paso por la Gran Vía de Madrid

A la mierda el que no te quiera libre,
a la mierda el que te amenace,
a la mierda el que te asuste,
a la mierda el que te haga sentir miedo,
a la mierda el que te vea como objeto,
a la mierda el que se crea más que tú,
a la mierda el que te vea como una carga,
a la mierda el que no te permita crecer,
a la mierda el que te asfixie,
a la mierda el que no te valore,
a la mierda el que no quiera buscar tiempo para "perderlo" contigo,
a la mierda el que te haga dudar de ti misma,
a la mierda el que crea que le perteneces,
a la mierda si es incapaz de hacer el esfuerzo de entenderte.
Os queremos vivas,
os queremos libres,
os queremos iguales.

jueves, 12 de abril de 2018

Mejor aquí, mejor ahora

Una reflexión sobre vivir más y dudar menos en el amor


Ten cuidado con ocultar tus sentimientos. 
Existen personas que, un día, cuando fueron a buscarlos, ya no los encontraron.
Cuidado con ir despacio. Con esperar el momento.
Con esperar que las expectativas sean o no las mismas.
Con el qué pasará si pasa esto o no pasa lo otro.
Cuidado con administrar en exceso las emociones.
Cuidado con anticipar los finales antes de que nada haya sucedido.
Cuidado con tardar demasiado.
Con quedarte a vivir en la duda, en el miedo.
Un poquito más de aquí y ahora nunca viene mal.

domingo, 8 de abril de 2018

Emociones en cuarentena

Reflexiones sobre la felicidad, las emociones y la razón
Cuadro "The times of day" de uno de mis pintores favoritos: Caspar David Friedrich


Las emociones son buenas, son positivas, nos ayudan, debemos tenerlas en cuenta y procurar entender lo que nos dicen. Ahora bien, dejar que toda nuestra vida se decida por ellas es elegir un mal camino. Soy una persona que se entrega mucho a ellas en todos los aspectos de la vida, y eso me ha traído alegrías pero también unos cuantos disgustos. 

Una vez un amigo me habló del razonamiento emocional. Consiste en establecer realidades absolutas basadas única y exclusivamente en nuestras emociones. Explicado de forma sencilla viene a ser un "me siento así, pues esto debe ser así". Razonamos tanto en función de lo que sentimos que elevamos a categoría de verdad absoluta todas nuestras sensaciones.

Y hay ocasiones en las que debemos pararnos, pensar, y analizar racionalmente la situación a la que nos enfrentamos. No pasa nada por dudar de las emociones. Mi amigo me dijo una frase que se me quedaría marcada: "a partir de ahora, vamos a poner en cuarentena nuestras emociones". Eso nos ayuda a saber mejor lo que necesitamos. 

A las emociones no hay que darlas demasiado poder. Pero eso no significa que dejes de vivir la vida con intensidad, de entusiasmarte con cada nueva oportunidad, que dejes de ilusionarte por aquellas cosas que creas que merezca la pena que salgan adelante, o de vaciarte en cada beso y en cada abrazo.