jueves, 17 de septiembre de 2020

Hay gol en el botellón

El Museo del Prado un domingo de septiembre


Con septiembre vuelven muchas cosas buenas. Una de ellas, es el periodista Javier del Pino, que conduce
el programa "A vivir que son dos días" en la Ser los sábados y domingos por la mañana. Del Pino hace una radio alternativa y distinta a cualquier otra cosa que puedas escuchar. Su programa es fresco, es original, es interesante y entretiene. El año pasado se creó polémica porque el periodista criticó que algunos de los programas de la Ser "olían a naftalina". Más allá de lo oportuno de criticar a compañeros tuyos, me parece indudable que lo que dijo es verdad. La radio en España, en general, está anclada en el pasado. Por eso escuchar a Javier del Pino cada fin de semana es un soplo de aire fresco. 

Hace poco descubrí un tren que va de Madrid a Barcelona y para en un montón de pueblos. Ya conocía este tren. Cuando voy a comprar un billete de AVE para ir a Calafell, siempre veía unos trenes muy baratos en los que pone "regional". Y el otro día me dio por mirar el recorrido y en ese momento supe que un día haré este viaje. Son nueve horas. Pero es que pasa por lugares como "Humanes de Mohernando" o "Faio-La Pobla de Massaluca". Y me parece realmente divertida la idea de hacer este viaje. Prometo que lo haré y lo contaré en este blog.

No sé en qué momento la actualidad informativa en la televisión se convirtió en un minuto y resultado de los botellones por distintos lugares de España, como si de un Carrusel Deportivo se tratase. Y hablo de la televisión porque en la radio y en la prensa escrita no sucede. Pero pones algún programa informativo o telediario y te cuentan todos los botellones. No me parece serio. Hay conductas irresponsables, sin duda. Pero no son mayoría. Y culpar a los ciudadanos de relajación me parece tener mucho morro cuando desde los gobiernos no han cumplido con su parte. Dame rastreadores, dame recursos para la atención primaria, dame todos los médicos que hagan falta para los hospitales, dame PCR que no tarden ocho días, y entonces sí, exígeme todo lo que quieras.

El Gobierno presentó el anteproyecto de la Ley de Memora Democrática. Ya dije que tenía puestas muchas esperanzas en ella, y se han cumplido. Hay muchos aspectos positivos, pero el que más me gusta es el de que se prohíba y sancione la apología del franquismo, con la consecuente ilegalización de la fundación fascista Francisco Franco. Por fin. Creo que ha permitido demasiado y durante demasiado tiempo. Leí un artículo de Javier Cercas en el que decía que Alemania tardó treinta años en hacer frente a su oscuro pasado reciente. Nunca es tarde para la justicia y la reparación.

La Presidenta de la Comunidad de Madrid anunció una bajada de impuestos para todos. Para el que cobra tres mil euros y para el que cobra mil euros, qué más da hombre. Lo que más me molesta de esto no es la medida en sí sino que haya gente a la que le parezca bien que se bajen los impuestos a todo el mundo por igual. Creo que es no enterarse de nada. Me parece que va contra la igualdad y la solidaridad. Y ya si eres de los que cobras poco, ya sí que no entiendo pero nada.

No sé si estáis al tanto del llamado #Espasagate. En este artículo se cuenta muy bien. La editorial ha dado un premio a un autor venezolano llamado Rafael Cabaliere. Resumiendo un poco la historia, se ha llegado a dudar de que esta persona existiese. Por ello, Espasa le pidió que grabase un vídeo en el que agradecía el premio. Poco más se sabe de él. Sus "poemas" publicados en redes sociales son de autoría y calidad dudosas. Os dejo este artículo en el que se defiende el premio. Vosotros os formaréis vuestro propio juicio.

Me he terminado el libro "El arte de perder" de la editorial Círculo de Tiza. Ya os hablé de él. Cartas de Fitzgerald. Lo he disfrutado mucho. Igual que defiendo el seguir haciendo grandes amigos durante toda la vida, creo que no pasa nada por descubrir a uno de tus autores favoritos a los treinta y cinco. Después de leer "Suave es la noche" y sus cartas, Fitzgerald se incorpora a mi olimpo de escritores favoritos. En las cartas se ve claramente cómo fue su caída, cómo él y Zelda convirtieron en "hermosos y malditos", título de una de sus novelas.

Termino con una frase que le dice Fitzgerald a su editor Max Perkins: "yo lo estoy pasando fatal porque llevo cinco meses de holgazanería y quiero ponerme a trabajar. Holgazanear me produce una melancolía de lo más odiosa y abominable". Me siento identificado. A veces la holgazanería acaba resultando algo desesperante y un tanto irritante de lo que uno no sabe cómo salir.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Un día te molesta, y otro lo necesitas

La calle Alcalá en Madrid cuando atardece


Me llegó una alerta de la aplicación de RadarCovid y me asusté. Resultó ser solamente un recordatorio de que las notificaciones de esa aplicación están activas. Pero como hasta ahora no me había llegado ninguna, pensé que la que me había llegado era para informarme de que había estado cerca de alguien que tuviese la enfermedad.

Vi en el museo a unos padres con una niña. Los padres querían que la niña se fijase en el cuadro favorito de "mamá" y a la pobre niña se le iba todo el rato la mirada hacia otro cuadro en el que salía un animal. Yo creo que si vas con una niña pequeña al museo, es la niña la que manda y no los padres. Y si a la niña le encanta el cuadro del animal, son los padres los que deben ver el cuadro del animal y no la niña el cuadro que le gusta a los padres. Si no, no le veo el sentido a llevarte a los niños a un museo.

Una tarde de esta semana, en el museo, había unos niños que hablaban un poco alto. Durante un rato, el compañero que estaba en la sala y yo, que estaba de refuerzo, no les dijimos nada. Resulta que tanto él como yo, sin haberlo hablado, pensamos lo mismo. Que nos gustaba tener ese ruido en la sala. Ahora el Museo, salvo algunos ratos, no tiene mucho público, hay mucho silencio. Pensé que es curioso cómo cambian las percepciones según las circunstancias. Lo que antes podía molestarte ahora te resulta algo agradable y hasta lo necesitas. Creo que sucede con todo en la vida: personas, lugares, canciones, libros, películas... 

Durante todo el verano, y la cosa sigue, en algunas televisiones no hacen más que hablar de okupaciones en pisos como si fuese algo muy frecuente. Comunicar información que transmite miedo y que encima no es veraz a mí me parece irresponsable y peligroso. Por suerte, existen periodistas que hacen buenos reportajes y que ayudan a equilibrar un poco el tema, como éste de Íñigo Domínguez en El País. Por cierto, que ojalá esos programas que tanto hablan de okupas, dedicasen ese mismo tiempo a hablar de los abusos del alquiler, o de los fondos buitres. A lo mejor no les sale a cuenta. 

Resulta que ya hemos tenido un gobierno bolivariano en España y no nos habíamos enterado. Porque es muy bolivariano utilizar el Ministerio del Interior para espiar a una persona que tiene pruebas sobre la corrupción de un partido. Todo lo que rodea a la operación Kitchen es un escándalo mayúsculo, de los más graves ocurridos en la historia reciente de nuestro país. Y los que lo hicieron tienen el cuajo de llevar años intentando meter miedo con lo que pasaría si Podemos llegase al gobierno y exigiendo a todas horas su salida del gobierno. Lo peor, más que eso, es el que se lo cree. 

Está bien saber cuál es el peor gobierno de los últimos ochenta años para VOX. Estaría aún mejor saber cuál sería para ellos el mejor. Quizá sea tan evidente que no necesitan decirlo. Y ahora que hablo de esto. Tengo muchísimas esperanzas en la Ley de Memoria Democrática que el Gobierno tiene previsto aprobar el martes que viene.

Estoy leyendo El arte de perder, un libro de la editorial Círculo de Tiza, en el que se muestran muchísimas cartas que el escritor Francis Scott Fitzgerald escribió a lo largo de su vida. Tiene muchas frases muy buenas. Hoy voy a compartir una que me parece que se puede aplicar a todo en la vida: "estoy convencido de que aquello que disfruto escribiendo es lo que mejor me sale".

jueves, 3 de septiembre de 2020

El verano feliz es un verano sencillo

Las Perseidas son un clásico del verano que nunca me pierdo


En un momento dado de su novela "Suave es la noche", Scott Fitzgerald afirma "los placeres más sencillos, en los lugares más sencillos". Creo que es la frase que resume mi verano. Sin grandes viajes, en el lugar de todos los veranos, con la familia y los amigos de toda la vida. No contaba para nada con tener un verano tan feliz como el que he tenido. Cuando piensas que no vas a poder hacer nada y te encuentras con que sí que puedes hacer, aunque sea lo mínimo, lo celebras por todo lo alto.

A mí me parece que el verano hay que vivirlo así, como una celebración por todo lo alto. Desde que empieza hasta que acaba. Si no es así, no es verano. Lo que entiendo yo por celebración es todo. Creo que el verano ofrece la oportunidad de hacer cosas que en ninguna otra época se pueden hacer y por eso, cuando la vida te pone por delante ofertas así, hay que aceptarlas sin rechistar. Por eso celebro dándome interminables baños en la playa, saliendo a cenar algo por ahí, tomando las cervezas que sean, disfrutando de un gintonic en una terraza. Porque es verano, porque estoy de vacaciones, y en septiembre ya no podré hacer todo esto. El verano es desinhibición, siempre. Y conviene ser consciente de ello, porque habrá personas que pasen por el verano como pasan por el invierno. Y no se puede ir así por la vida, sin celebrar las alegrías y sin llorar las penas.

Estuvimos viendo las Perseidas dos noches. Yo creo que a la vida hay que ponerle la atención que se le pone a una lluvia de estrellas. O intentarlo, al menos. En una lluvia de estrellas fijas tu mirada en un punto pero de reojo estás también atento para no perderte nada. Las estrellas fugaces son imprevisibles y pueden cruzarse delante de ti por cualquier lado. Un poco así debe ir uno por la vida. Atento en todo momento para no perderse nada: desde una buena conversación a una página de un libro pasando por un simple cruce de semáforo. Ver una estrella fugaz es algo excepcional. La vida tiene también destellos que conviene no perderse.

Lo de escuchar conversaciones ajenas está empezando a ser algo enfermizo. Lo que más me gusta es cuando escucho a alguien decir una verdad universal de esas de las que mi padre diría "se sabe". Este verano, tomando algo una noche con Oli en Platja D´Aro, había dos niños jugando  al fútbol en la playa. Y uno le dijo al otro: "no hay fueras, el campo es toda la playa". Poco me faltó para dejar el gintonic en la mesa, levantarme y aplaudir al niño. Porque si has jugado al fútbol en la playa de pequeño, sabes que eso es una verdad universal en Platja D´Aro, y en Copacabana.

Ondas gravitacionales sin explicación

La NBA le declara la guerra a Trump, parece. Lo hace en su lucha contra el racismo como protesta contra los asesinatos de personas de raza negra a manos de la policía. Valiente la NBA y valientes sus deportistas. Otros pensarían que mejor no mojarse, que para qué te tienes que meter en líos, NBA. Que mejor no meterse en un asunto de tanta gravedad como es el racismo sistémico que parece existir en Estados Unidos. Que para qué luchar por la igualdad, hombre, déjate de tonterías, NBA, y juega al baloncesto.

No estoy aquí para hablar de quién me sigue en Twitter, salvo que me empiece a seguir alguien que me hace mucha ilusión. Esta semana me ha seguido el escritor gallego Juan Tallón. Leí su novela Rewind a principios de año y me encantó. He ido a varias presentaciones suyas y me he reído a carcajadas. Me cae muy bien, y cuando me ha firmado algún libro ha sido simpático siempre.

Los científicos han detectado una onda gravitacional que no debería existir. Es una noticia científica histórica. No sé si la habéis visto, pero a mí me tiene loco. Desde pequeño me fascina todo lo que tiene que ver con el universo. Soy de letras y por tanto no suelo entender mucho de lo que leo sobre el tema. Con esta noticia me ocurre lo mismo, que me fascina y leo todo lo que puedo sobre ella, pero entender, entiendo poco. Lo que me llama tanto la atención supongo que es el misterio que hay en ello, que los científicos detecten algo que no debería existir y que no sean capaces de explicarlo.

La otra tarde, al ir a trabajar, la máquina que nos mide la temperatura en el Museo me dijo que tenía una temperatura "anormal" de, ojo, 33.4. Durante la tarde fui en cada descanso a ver si seguía dándome lo mismo y sí, no había quién remontase eso. Se lo conté a Oli, que al rato me dijo que había buscado síntomas en internet y que decían que era "torpeza y falta de coordinación" por lo que me dijo que estuviese tranquilo, que debía estar siempre con esa temperatura. Confesaré que una o dos veces saludé a algún compañero con el que me cruzaba por los pasillos y que me quedaba muy atento a ver si se daban cuenta de que les había saludado y sobre todo, si me respondían. Nunca se sabe cuando te has convertido en un espectro y conviene saberlo me parece, porque así pasado el disgusto ya puedes empezar a hacer cosas de espectros.

Acabo ya con una recomendación. Os animo a los que estéis en Madrid a visitar una exposición muy especial. Es especial porque es de mis compañeros del Museo del Prado. Muchos de ellos son auténticos artistas y han hecho su propio homenaje a las obras que vigilan cada día. La exposición se llama "Ell@s nos cuidan, ell@s nos pintan". Os dejo todos los detalles aquí

jueves, 6 de agosto de 2020

Acontecimientos pasados de mi vida privada

El Museo del Prado una tarde de primeros de agosto

Estoy ya de vacaciones hasta finales de agosto. Cada día me doy un pellizco para comprobar que no vivo en un sueño desde el 17 de enero de 2019. El otro día escribí que el Museo del Prado me ha salvado de cosas que ni sé. Lo escribí un poco así según me salió, pero es que estoy convencido de que es así. Doy gracias cada día por estar en ese lugar. Por las buenas condiciones, por lo que aprendo y por los buenos compañeros. Me siento un privilegiado y no me he sentido así demasiadas veces en la vida.

Mi último día de trabajo antes de las vacaciones estaba insoportablemente de buen humor y Oli me dijo que era uno de esos días en los que agradecía no estar cerca de mí. Eso es el amor, y no la cursilería de Enrique Ponce dibujando la A de Ana Soria en la plaza de toros, o poniendo en Instagram cosas como "te amo más que a mi vida. forever!!!".

Le dije "ya queda menos" a una persona que acababa de comenzar su turno de trabajo y a la que quizá le quedaban diez horas por delante de trabajo y además de noche. Claro, a mí me quedaba poco para irme a casa. Lo peor es que odio con todas mis fuerzas decir estas cosas, lo juro. Cosas del tipo "pues ya es viernes", seguro que sabéis a lo que me refiero. Sin embargo, me veo obligado a veces a decirlas porque creo que hay que decirlas si uno quiere sobrevivir en la vida. Y encima que las digo, voy y se las digo a la persona equivocada.

Ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada son, por ejemplo, que un instante después de besarme en un pub en Brighton, una inglesa me dijese que bajaba un momento a ver a su novio que estaba en la planta de abajo y que mi amigo Felipe, aterrado, me dijese "vámonos de aquí corriendo". O que, yo qué sé, que me cayese en un autobús desde el centro hasta el final rodando intentando agarrarme a algo sin éxito. Pero cobrar supuestas comisiones de dictaduras árabes y demás supuestos chanchullos siendo el rey de tu país, pues no sé si entra en el concepto de "ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada". Creo que así podría empezar perfectamente también una novela de Eduardo Mendoza.

Me parece que el tratamiento de los rebrotes que están haciendo muchos medios es exagerado. Me parece que no puedes estar todo el santo día contando que hay un rebrote aquí, otro allá, etc. El otro día contaban en riguroso directo que ya se había terminado el confinamiento en un edificio de vecinos de no sé qué lugar. Yo creo que no es necesario. El "minuto y resultado" debería ser única y exclusivamente para la radio y el fútbol. Creo que esta manera de tratarlo solamente provoca pánico y no ayuda. 

Estuve escuchando un rato el programa de Buenafuente y Berto en la Ser y me reí mucho. Hablaban del terror que provocan siempre las puertas de parking. Yo desde luego recuerdo con mucha tensión los momentos de salir del parking de casa de mis padres. Sobre todo cuando me dejaban a mí la responsabilidad de darle al mando. Procuraba siempre apurar el máximo de tiempo posible porque cuando le dabas antes de tiempo, luego eso era una agonía. Empezaba a pensar que la puerta se bajaría estando con el coche debajo y moriríamos todos triturados. A un ciclista le pasó. A mí es que siempre me parece que soy carne de cañón de una muerte estrambótica y repentina. Por eso siempre me gusta fijarme en de donde puede venir el peligro en cada situación. Lo que sí tengo claro es que si me ocurre algo así, en mi funeral no podrían parar de llorar pero de risa. 

Leí un reportaje sobre jóvenes que habían estado en situaciones dramáticas por tener el COVID. Me vino bien leerlo para no bajar la guardia. El caso es que me llamó mucho la atención que un chico decía que veía a dos camas de la suya ni más ni menos que a la mismísima Reina de Inglaterra, Isabel II. Y que hablaba mucho con ella. Se lo conté a Oli y su respuesta fue: "eso no es el COVID". 

Putin dice que ya tiene la vacuna rusa y que comenzará la vacunación en los meses de septiembre y octubre. Los expertos internacionales, contaban en el telediario, muestran sus dudas respecto a esta vacuna. Pero yo creo que no hace falta ser experto internacional para no fiarte. Mi compañero Fernando, por ejemplo, dice que él no se fía un pelo. Mi padre en cambio cree que "va a ser una vacuna muy buena", pero es que creo que mi padre fue captado por Kim Philby hace muchos años. 

El sábado por la mañana estaba en una cafetería cerca de casa, con mi café, mi zumo, y dos periódicos que me compré. El caso es que delante de mí había un padre con un niño. El niño no tendría más de 7 años yo creo. En un momento dado, el niño salió fuera. A los pocos segundos, entró corriendo como si le fuese la vida en ello y fue a abrazar a su padre, parecía asustado. Y supe perfectamente lo que le acababa de ocurrir. No me equivoqué. Escuché cómo le contaba a su padre que había venido una avispa y se le había puesto muy cerca. El padre encima pasaba de él. Yo casi le digo: te entiendo. 

Volviendo a casa el domingo, creo, pasaron cuatro ciclistas y el que iba delante les dijo a los otros: "¡le metemos fuego chavales"! Por favor, qué cosa más ridícula, de verdad. Detesto con todas mis fuerzas esos comentarios. Le metes fuego a qué, exactamente. Recuerdo en el equipo del cole cuando en el vestuario había gente que decía cosas como ¡"vamos chavales!". No puedo con ello, nunca he podido. Creo que por eso decidí que mi deporte preferido sería correr. Porque si practicas deportes de equipo, de repente puede ir alguien y decirte que tienes que pegarle fuego a no sé qué o cualquier estupidez de esas. 

Vi un documental sobre China y Estados Unidos y otro sobre el Frente Nacional de Marine Le Pen. Las conclusiones eran muy optimistas porque venían a decir que es inevitable que haya una guerra entre Estados Unidos y China y que también es inevitable que el Frente Nacional acabe gobernando en Francia. Jo, no sé para qué me pongo a ver documentales. 

No puedo parar de escuchar Exile, la canción del nuevo disco de Taylor Swift que canta con Bon Iver. 

Durante estas semanas no creo que haya diario, aunque seguiré activo en redes. Buenas vacaciones y feliz mes de agosto a todos.