lunes, 3 de junio de 2019

Cuando Kafka se convirtió en una muñeca



Un día como hoy de 1924 fallecía Kafka, uno de los grandes. Sin embargo, me sucede algo curioso con él. No me llaman tanto la atención sus obras como su personalidad. Como que quiso quemar toda su obra y su amigo Max Brod lo impidió. O sus cartas a las mujeres que amó, mostrando todas sus inseguridades. Pero lo que me acabó de ganar fue la historia de la niña y la muñeca.

Un año antes de fallecer, paseando por el parque Steglitz de Berlín, Kafka vio llorar desconsoladamente a una niña. Al preguntarle, ella le contó que había perdido a su muñeca. Kafka le respondió que no, que no la había perdido. Ante la extrañeza de la niña, Kafka le explicó que la muñeca se había ido de viaje pero que antes de irse le había dejado una carta para ella. Le dijo que se la había dejado en casa pero que iría a recogerla para dársela. Y esa fue la primera de todas las cartas que Kafka le escribió a la niña durante tres semanas (a carta por día) como si fuese la muñeca contándole cómo iban sus viajes por Londres, París, y otras ciudades europeas.

Me parece una historia preciosa y conmovedora de la que saco dos conclusiones. El poder de la empatía. Kafka podía no haber hecho caso. Sin embargo, se interesó y logró comprender el drama que es para un niño perder a su muñeco. Y además de todo eso, se implicó hasta el punto de escribirle esas cartas. A mí eso me parece que lo hace una persona excepcional y con un corazón que no le cabe en el pecho ni en ningún lado. Es a una persona a la que me gustaría darle un abrazo muy fuerte. Qué bello es que existan personas que son capaces de inventar mundos para consolar a niños.

La otra conclusión es más triste, porque está relacionada con la inocencia de la infancia. Cuando pones todo tu empeño en creer las cosas que te cuentan. Aunque sospeches, te agarras a lo que sea para creer con todas tus fuerzas. Porque de niños creer es algo tan fundamental como respirar. Si un niño deja de creer, qué cosa más triste. Y al hacernos mayores dejamos de creer y empezamos a desconfiar. Por eso a mí me gusta creer en las personas y en la vida en general, porque quiero seguir respirando.

viernes, 31 de mayo de 2019

Contra la España irrespirable



Es posible que si dejamos de decir todas estas cosas que señalo a continuación, entonces podamos salir de la España irrespirable, vivir todos un poco más tranquilos y, con muchísimo esfuerzo, lograr las reformas que nuestro país necesita para ser aún mejor de lo que ya es:

1) Dejad de decir que España se rompe. España no se rompe. España ni se rompe ni se romperá. Llevo escuchándolo desde hace veinte años. Y nunca se ha roto. Ni con este gobierno ni con el anterior de Rajoy, al que muchos "duros" acusaban de ser flojo. España tiene una democracia fuerte, muy consolidada, y no, no se rompe. Ya está bien de repetir el mantra.

2) Dejad de decir que el PP y Ciudadanos son partidos fascistas y cosas parecidas. El PP y Ciudadanos no son partidos fascistas ni nada por el estilo. Soy de izquierdas y prefiero otras opciones, pero asegurar que esos dos partidos son fascistas es una burrada enorme. Que yo sepa el PP ha gobernado bastantes años en nuestra democracia, con Aznar y con Rajoy, y no se han suspendido las libertades en ningún momento. 

3) Dejad de decir que España es una dictadura. No lo es. Podéis repetirlo las veces que queráis. No lo es. Si lo fuese, la policía se pasaría el día llevándose a vuestros padres, hermanos y novios y no volveríais a saber nada de ellos nunca jamás. Y nunca os dirían la razón, aunque todos la sabríamos. Eso, y muchas otras cosas graves, suceden en las dictaduras. Existen muchos políticos independentistas y de otras posturas extremas que no están en la cárcel. Porque defender las ideas no es delito. Pero una democracia se basa en su legalidad, y si alguien se salta su legalidad, entonces eso sí que tiene un castigo. Porque las democracias funcionan así, parece mentira que haya que recordarlo.

4) Dejad de decir que ceder es ser un débil. Dejad de sospechar de todo el que negocia y busca soluciones. Dejad de llamar traidor a todo el que se sale un poco del carril. La historia reciente de este país nos demuestra lo que se logró cuando tuvimos a líderes que supieron salirse del carril. Muchos les llamaron traidores. Ellos pensaron en el bien común. Insisto siempre en Mandela, que tuvo que decirle a parte de los suyos que por ahí no, y supo convencerles a ellos y quitarles el miedo a los blancos para que confiasen en él, y lo hicieron, cuando antes era su enemigo número uno.

5) Dejad de utilizar la expresión esa de "vaciarle los bolsillos a la gente". Vamos a ver, queda muy bien, pero es que me parece una tontería de un simplismo extraordinario. Además, los impuestos son hospitales, escuelas y mejores servicios públicos. Los impuestos son solidaridad, la misma que se le exige a Cataluña, con razón, y de la que algunos se olvidan cuando les tocan directamente sus bolsillos.

6) Dejad de hablar de "pactos ocultos". Aquí tenemos que ser todos muy honestos. VOX no está en el gobierno andaluz. Los grupos independentistas o Bildu no están en el gobierno de la nación. Lo que sucede es que esos grupos han dado sus votos en distintas ocasiones, para la investidura en Andalucía o para la moción de censura en España. Bildu se abstuvo con Rajoy en una investidura, si no recuerdo mal. ¿Significaba eso un pacto oculto con Bildu de Rajoy? Pues no, claro que no. 

Salgamos ya por favor de la España irrespirable, porque esta violencia verbal es inaguantable. La foto elegida es el cuadro de Goya "Saturno devorando a su hijo" que a todo el mundo le parece desagradable y a mí me parece desagradable todos estos insultos y desprecios que tenemos que escuchar cada día por parte de algunos.

martes, 28 de mayo de 2019

Gracias Manuela

Manuela Carmena no seguirá como alcaldesa de Madrid


Hoy mi pena es mucho más grande que anoche. Tengo la sensación de que se va alguien que ha hecho mucho por Madrid, y lo que es peor, a la que le quedaba mucho más por hacer en Madrid. Una persona que luchó por la democracia contra Franco, y que casi muere asesinada por defender las libertades que hoy disfrutamos. Alguien que transmitió la idea de un Madrid que defendía la igualdad, la justicia, la libertad, el feminismo y la diversidad que lleva esta ciudad incrustadas en su ADN. Alguien que defendía sus ideas con serenidad, sin estridencias, con razones y argumentos, sin insultar, sin despreciar.

Durante estos cuatro años he visto a personas que no eran necesariamente de izquierdas valorar el estilo y la forma de hacer política de Manuela Carmena. Tengo la sensación de que muchas personas encontraban en ella a una persona ejemplar y respetuosa. Incluso conozco personas de mi entorno que no la votaron hace cuatro años y que la votaron en esta ocasión. No sucede lo mismo con otros líderes de la izquierda. Luego están los irreductibles, pero esos me dan igual. Les ponen a Superman de alcalde con la ciudad en un estado maravilloso, y como se presente por un partido de izquierdas, nada, basura.

Me parece que Madrid pierde a una persona ejemplar en todos los aspectos. Sin embargo, si los resultados son estos, será por algo. No vale culpar a otros a pesar de todo lo anterior. Quizá hubo barrios en los que pensaron que la gestión de Carmena no fue todo lo buena que debía ser. No lo sé, no soy politólogo. Pero sí me gusta esforzarme por entender los resultados electorales y pensar que algo se habrá hecho mal. Que haya hecho cosas mal nada tiene que ver con la basura que algunos han lanzado. Qué despreciables aquellos que se han pasado estos cuatro años llamándola "la vieja", qué mal gusto, qué pésima educación.

Y no, no creo que por repetirlo sea verdad: Madrid no es de derechas. Madrid tiene una presencia histórica muy fuerte de la derecha mediática pero Madrid es una ciudad diversa, igualitaria y que ama la libertad y la diversidad. Y lo seguirá siendo siempre, con el alcalde que sea.

martes, 21 de mayo de 2019

La gran ilusión de votar a Más Madrid

La izquierda de Más Madrid con Carmena y Errejón me ilusiona para Madrid
Acto central de campaña de Más Madrid el pasado sábado en el Madrid Arena


Ilusionarse con la política creo que es de lo más bonito que puede ocurrirle a uno. Sé que puede sonar raro. Muchas veces observamos la política como algo ajeno. Los políticos tienen mala fama. Precisamente por eso, parece una heroicidad que alguien te provoque una emoción tan bonita como la de ilusionarte con un proyecto. Es lo que me sucede a mí con Más Madrid, con Manuela Carmena e Íñigo Errejón. Hacía mucho tiempo que no tenía  tanta ilusión por votar, y es gracias a ellos. Y sé que hay mucha gente que está igual.

Leí este domingo una maravillosa entrevista en la que Íñigo Errejón declaraba que "hay gente que cree que todo hay que tenerlo claro. Pero debemos reivindicar algo en lo que el feminismo nos puede ayudar como el derecho a ser frágiles, a dudar, a que un político llegue a un acuerdo y diga: he cedido. Muchas veces el coraje tiene que ver con la templanza". Me sorprendió gratamente. No estoy acostumbrado a que un líder político reivindique el derecho a dudar y a ser frágil. Aunque, a decir verdad, no me sorprendió tanto porque esa forma de hacer política es la seña de identidad tanto de Íñigo como de Manuela. Y es precisamente de esas formas de las que quiero hablar.

Tanto Carmena como Errejón tienen ideas para Madrid. No es lo que más me importa. Lo que me resulta determinante, y es por lo que me ilusionan y les voy a dar mi voto, es por esa manera de hacer política. Por su serenidad en un mundo cada vez más lleno de estridencias. Por la reflexión que aportan y el tono pausado frente al ruido y las descalificaciones de otros. Para mí, representan la izquierda que quiero para mi ciudad, mi comunidad y mi país (ojalá un Más España).

Una izquierda abierta al entendimiento con los demás. Una izquierda que se lleve bien con las empresas pero diciéndoles claramente lo que no se puede hacer. Una izquierda que no se crea superior. Una izquierda que se permita dudar. Una izquierda capaz de ser autocrítica cuando los resultados no acompañan. Una izquierda que no rechace la realidad, sino que se esfuerce por entenderla y transformarla. Una izquierda que aspire a conquistar espacios seduciendo a las personas y no echándoles la bronca.

Una izquierda que no le tenga miedo a decir España. Una izquierda que diga que este es un país que merece la pena. Una izquierda que defienda la familia y sus distintos conceptos. Una izquierda que defienda el orden, que al final son detalles como que se recoja la basura o funcione la luz. Una izquierda que respete y tenga adversarios, no enemigos. Una izquierda que haga de la cultura su seña de identidad. Carmena y Errejón me han demostrado ser dos personas que aman la cultura y que tienen inquietudes.

Una izquierda alejada del sectarismo. Una izquierda sin prisas que se preocupe por las partes y no por el todo, que sea consciente de que hay un camino durante el que hay que ir asegurando las necesidades. Una izquierda que se ocupe de ir mejorando la vida de los ciudadanos poco a poco sin perder de vista los grandes objetivos. Lo que Pepe Mujica llama el "mientras tanto". Esta frase de Errejón lo explica mejor: "Si tú prometes el paraíso pero no cambias el mientras tanto por el camino, no pasas de profeta."

Puede que algunos digan que esto es una izquierda amable, pero soy de los que piensa que ser de izquierdas no es tener el ceño fruncido todo el día. La izquierda es compromiso permanente con el progreso y con que nadie se quede atrás en ningún momento. La izquierda es luchar contra la desigualdad que hoy rompe nuestra sociedad. Y todo eso puede hacerse de una manera amable. A muchos nos está ilusionando tanto la campaña de Más Madrid por eso mismo, porque no nos regañan y son capaces de emocionarnos.

Ellos nos pidieron que convenzamos a otros a nuestro alrededor. Es algo que no se me da especialmente bien. También creo que falta esa cultura política en España. En Estados Unidos les sobra. Allí es normal que las personas intenten convencer a otras de un voto determinado. Yo me limito a escribir esto en mi blog y que lo comparta el que quiera. Más Madrid es mi voto, con la cabeza, y también con el corazón. Ojalá sea el tuyo.