martes, 28 de mayo de 2019

Gracias Manuela

Manuela Carmena no seguirá como alcaldesa de Madrid


Hoy mi pena es mucho más grande que anoche. Tengo la sensación de que se va alguien que ha hecho mucho por Madrid, y lo que es peor, a la que le quedaba mucho más por hacer en Madrid. Una persona que luchó por la democracia contra Franco, y que casi muere asesinada por defender las libertades que hoy disfrutamos. Alguien que transmitió la idea de un Madrid que defendía la igualdad, la justicia, la libertad, el feminismo y la diversidad que lleva esta ciudad incrustadas en su ADN. Alguien que defendía sus ideas con serenidad, sin estridencias, con razones y argumentos, sin insultar, sin despreciar.

Durante estos cuatro años he visto a personas que no eran necesariamente de izquierdas valorar el estilo y la forma de hacer política de Manuela Carmena. Tengo la sensación de que muchas personas encontraban en ella a una persona ejemplar y respetuosa. Incluso conozco personas de mi entorno que no la votaron hace cuatro años y que la votaron en esta ocasión. No sucede lo mismo con otros líderes de la izquierda. Luego están los irreductibles, pero esos me dan igual. Les ponen a Superman de alcalde con la ciudad en un estado maravilloso, y como se presente por un partido de izquierdas, nada, basura.

Me parece que Madrid pierde a una persona ejemplar en todos los aspectos. Sin embargo, si los resultados son estos, será por algo. No vale culpar a otros a pesar de todo lo anterior. Quizá hubo barrios en los que pensaron que la gestión de Carmena no fue todo lo buena que debía ser. No lo sé, no soy politólogo. Pero sí me gusta esforzarme por entender los resultados electorales y pensar que algo se habrá hecho mal. Que haya hecho cosas mal nada tiene que ver con la basura que algunos han lanzado. Qué despreciables aquellos que se han pasado estos cuatro años llamándola "la vieja", qué mal gusto, qué pésima educación.

Y no, no creo que por repetirlo sea verdad: Madrid no es de derechas. Madrid tiene una presencia histórica muy fuerte de la derecha mediática pero Madrid es una ciudad diversa, igualitaria y que ama la libertad y la diversidad. Y lo seguirá siendo siempre, con el alcalde que sea.

domingo, 19 de mayo de 2019

Los exquisitos que no ven Juego de Tronos


Mucha gente en Twitter presume de no ver Juego de Tronos


En las últimas semanas, he visto algunos comentarios en Twitter de gente que no ve Juego de Tronos. En su derecho están y esto no me causa ningún problema. En todo caso, creo que se pierden algo muy grande. Lo que sí me causa un problema es cuando, al declarar no verlo, se detecta un tufo de superioridad que apesta. De presumir de que no te gusta lo que le gusta a todo el mundo. Que por no consumir lo que consume la plebe estás por encima. El aura de los exquisitos.

Es una actitud que no entiendo. Y que me irrita un poco. ¿Y por qué? Porque ese tipo de comentarios suelen provenir de personas de un alto nivel intelectual.Por eso mismo me irrito. Porque tengo la sensación de que desprecian el gusto popular como si fuese algo que estuviese por debajo de su categoría intelectual. Y en mi pueblo a eso lo llamamos elitismo.

Y además, es que no pueden estar más equivocados, qué queréis que os diga. Juego de Tronos es una serie de culto, basada en unos libros que no he leído pero que desprenden imaginación por los cuatro costados, a juzgar por lo visto en la serie. Es una obra maestra que ha hecho historia reuniendo a millones de personas delante de la tele. Y lo hace a nivel global y en una época en la que conseguir eso es realmente una verdadera proeza. Pero ellos, en vez de esforzarse por entenderlo, declaran orgullosos no verlo. Me resulta incomprensible si no es por esa necesidad de intentar mostrar que tú eres de alguna forma superior porque no ves lo que todo el mundo ve.

Juego de Tronos es cultura. La serie cuenta una historia brillante, llena de giros de guión. Es realista, con tal cantidad de muertes. Tiene unos diálogos llenos de fuerza. Pero, sobre todo, tiene unos personajes que son una maravilla, porque son complejos. Y la vida es compleja. Y hay veces en las que no todo es tan fácil cómo parece. Y esto se refleja muy bien en la narración. Salvo alguna excepción, todos los personajes tienen luces y muchas, muchas sombras. Cada uno tiene un secreto, un motivo, un sufrimiento, para actuar de la manera en que lo hace. Y puedes entenderlos a todos, te abre la mente.

Te hace reflexionar y mucho sobre las circunstancias extremas en las que uno puede verse en la vida. Te abre la mente, adquieres dosis de empatía incluso con quién nunca te hubieras imaginado tenerlas. Te hace emocionarte. Te hace estar en tensión todo un capítulo de tal manera que estás sentado en el sofá pero a la vez levantado hasta que llega el desenlace y lo gritas como si fuese el gol que da la victoria a tu equipo en la Champions, en el 93 (o en el minuto que sea).

Yo no sé de verdad que más puedo pedirle a una serie que lo que me ha dado Juego de Tronos. Y tardé mucho en verla, vi toda seguida al acabar la séptima para llegar a tiempo a la octava. Y ahora sé que me va a costar mucho hacerme a la idea de que no habrá más y sé también que su historia y sus personajes se quedarán a vivir conmigo toda la vida.

viernes, 17 de mayo de 2019

Daenerys y el humano deseo de querer quemarlo todo


Daenerys de Juego de Tronos quemando Desembarco del Rey


Este artículo contiene spoilers de Juego de Tronos.

Tras el último episodio de Juego de Tronos, el 8x05, las redes se han llenado de comentarios contra Daenerys. Por lo que he podido hablar con mi familia y amigos, parece que la opinión es casi unánime: ahora Daenerys es vista como la gran mala después de haber arrasado con rabia Desembarco del Rey. Ha pasado de ser la heroína a la nueva villana, al menos para muchos. No para mí.

Tener rabia significa estar vivo. Daenerys actuó con rabia en el último capítulo, es innegable. Pero eso no dice nada malo sobre ella, sino todo lo contrario. Imaginemos que después de todo lo que vivido, reaccionase con indiferencia, ¿qué diríamos de ella? Que es una sin sangre, que cuando va esta chica a hacer algo, y más, más que diríamos. Es precisamente esa respuesta rabiosa la que humaniza su personaje.

Vamos a ver, está muy bien actuar con prudencia y templanza en la vida. Son dos virtudes necesarias. Pero en la vida no siempre podemos actuar como desearíamos. No siempre podemos tenerlo todo controlado, y mucho menos a nosotros mismos. Hay ocasiones en las que resulta imposible actuar con templanza. Creo que a Jon Nieve le falta la rabia que le puede sobrar a Daenerys. Qué mejor forma de equilibrar la balanza que con una boda. Pero ya a estas alturas lo doy por imposible, soy realista.

Considero positivo sentir rabia alguna vez en la vida. Es bueno sentir rabia contra la injusticia, contra la pérdida, contra un mal gesto. La vida no siempre nos trata bien, y por eso mismo me parece algo bueno rebelarse ante aquello que no nos gusta. Igual de bueno que tener templanza. Igual de necesario. Creo en la rabia incluso como motor para alcanzar ciertas metas en la vida. A veces un menosprecio toca un resorte dentro de nosotros y de repente nos lanzamos a lograr eso que alguien nos ha dicho que es imposible. Y lo hacemos porque nos han provocado y nos han despertado la rabia.

Si no recuerdo mal, en un capítulo de la serie el personaje de El Perro decía lo siguiente: "El odio es una cosa buena si sirve para seguir adelante". Vaya por delante que no está entre mis ideales de vida el vivir con odio, pero defiendo que cada uno pueda tener el impulso que sea para sobrevivir.

Sinceramente, creo que yo también lo hubiese quemado todo. Los acontecimientos de la vida nos transforman y nunca sabemos en qué nos podemos convertir. Las circunstancias llevan a Daenerys a actuar de la manera en que lo hace. Me parece necesario recordar que no va y quema Desembarco del Rey en el primer capítulo sin motivo alguno, no. Lo hace después de haber perdido a dos hijos (para ella, los dragones son hijos), a gran parte de su ejército, a su gran aliado Jorah, después de haber sido traicionada por todos a su alrededor, y tras perder a su mejor amiga Misandei, asesinada en sus narices. Esta última se lo dice muy claro antes de ser decapitada: "DRAKARIS" que viene a ser un "quémalo todo y a todos".

"Pero habían sonado las campanas", dicen los que creen que Daenerys tenía que haber parado en ese momento. Como diría mi abuela, son unos inocencios. Cómo te vas a fiar de alguien con una mente tan retorcida como la de Cersei. Aquellos que se fiasen de Cersei creo que deberían volver a ver Juego de Tronos desde el primer capítulo, porque tengo la sensación de que se han perdido algunas cositas.


Tampoco comparto esa idea de que los guionistas hayan dejado como villana a Daenerys. Todo lo contrario. La villana era Cersei, brillante villana además, pero Daenerys no es villana. Daenerys ha impartido justicia durante toda la serie. Ha liberado pueblos, ha roto cadenas, y muchos la admiraban. De repente, ahora muchos de sus admiradores han pasado a desear su muerte y a llamarla "loca", "tirana", y otras lindezas. Como si ellos no lo hubiesen quemado todo alguna vez en la vida de haber tenido un dragón a mano. Yo desearía haberlo tenido en alguna ocasión, lo confieso.

lunes, 13 de mayo de 2019

Estar enfermo de música




El otro día, en una de mis tardes como vigilante en el Museo del Prado, descubrí un cuadro que me gustó y cuya historia me pareció interesante. Se trata de "San Francisco confortado por un ángel músico" de Francisco Ribalta. Cuenta el momento en el que un ángel músico se le aparece a un enfermo San Francisco de Asís para mitigarle la nostalgia que siente por la música que escuchaba en su juventud. Y es esto último lo que me fascinó.

He buscado más información y no he conseguido aclarar si Francisco de Asís estaba enfermo de nostalgia por la música de su juventud o si su enfermedad era debida a otras causas y en ese sufrimiento sentía nostalgia por aquella música. En todo caso, lo que me llamó la atención es el concepto de estar enfermo de música. El que una persona pueda sentir tanta nostalgia de algo que llegue a enfermar por ello.

Al igual que el gran dilema que se planteaba Nick Hornby en Alta Fidelidad ("¿Escucho música pop porque estoy triste o estoy triste porque escucho música pop?"), me pregunto si la nostalgia que yo sentiría sería por la música que escuchaba en la juventud o por todo lo que viví en aquella época. ¿Eran aquellas experiencias provocadas por la música que escuchaba o eran las experiencias las que me provocaban escuchar aquellas canciones?

Todos los momentos que viví. Los besos que di, los que no di, los amores, los desamores, las alegrías, las penas. El paisaje de mi juventud está lleno de muy buenos momentos y algunos no tan buenos. En todos ellos estuvo presente la música. Todas las canciones me ayudaron. De distinta manera, porque nunca una canción te ayuda igual que otra. Cada una a su manera te levanta el ánimo o te lo acaba de hundir. Pero incluso la que te lo hunde, lo hace para ayudarte a sentir, para que te identifiques con una tristeza, para decirte que no estás solo, que esa historia triste ya existe y alguien la cantó porque tenía la misma pena que tú.

No sé si podría llegar a estar enfermo de nostalgia por la música que me acompañaba en mi juventud. Sólo sé que a la música hay que agradecerle siempre que esté ahí, haciéndonos sentir.

Escribiendo esto me han venido a la cabeza dos canciones sobre la juventud y la nostalgia que, curiosamente, me suelen levantar mucho el ánimo. Por si alguien las quiere escuchar, son: "Cuando éramos reyes"de Quique González, y "Summer of 69" de Bryan Adams.