miércoles, 27 de julio de 2022

La salud mental de los opositores


Este texto está escrito desde la necesidad emocional de expresar un malestar. Y aspira a que en él se sientan representados todos los opositores que fueron, somos o serán. 

Se cumple un año desde que salió la convocatoria de las oposiciones. Y aún no tenemos ni fecha. Confesaré lo ingenuo que me he sentido por haberme creído lo que se decía en las bases: plazo máximo de ocho meses para la realización del ejercicio. Me he preguntado muchas veces qué validez tienen las bases de unas oposiciones y he sentido impotencia, rabia e indefensión por no poder hacer nada al respecto.

A mí este año me ha pasado factura. He renunciado a muchas cosas. Y cada vez que me atrevía a disfrutar, enseguida el yo interior: "¿qué haces aquí y no estudiando?" También pasa factura la falta de comprensión con la que a veces te encuentras. Y esa incertidumbre agotadora de no saber cuándo será el examen. Todo esto provoca daño mental. Y acudir a una psicóloga ha sido mi mejor decisión en este tiempo.

La dilación sine die de procesos selectivos es frecuente en la Administración Pública. Con ello se juega con algo tan sagrado como es la salud mental. Por no hablar de que no todos tienen el necesario colchón económico para estudiar indefinidamente. O la dificultad de conciliar los cuidados o el simple ocio con el estudio. La igualdad, también aquí.

El Gobierno debería garantizar un tiempo mínimo de ejecución de estos procesos. La sensación es que las personas no importamos. Hace poco Yolanda Díaz habló de ternura. Algunos se sorprendieron. Yo les digo: ojalá más ternura y más empatía con aquellos que dedicamos nuestro tiempo a intentar ocupar un puesto en lo público.

Todo esto lo digo siendo interino. Podría pensarse que salgo beneficiado del retraso. Entiendo el argumento, y lo agradezco al que me lo hace ver así. Pero yo llevo un año sufriendo mentalmente. Cuando llevas tres años en un paraíso, la posibilidad de perderlo paraliza.

Ahora sólo quiero disfrutar del azul del verano y de Nico, un peque de un año que ha sido mi faro en este tiempo.

martes, 6 de julio de 2021

Tres meses de Nico

Nico nació un 6 de abril en La Paz


Hola Nico, te escribo cuando cuando llevas ya tres meses con nosotros. Lo primero de todo, queremos darte las gracias por habérnoslo puesto todo tan fácil siendo tan bueno. Gracias por estos tres meses de una felicidad máxima. Llegaste sin muchas ganas, porque parecía que no querías salir. El parto iba bien y se complicó un poco. Se llevaron a tu madre al quirófano y me dijeron que yo no podía entrar. Pero si tu padre consiguió entrar a un concierto de Bruce Springsteen (un día te lo cuento) no iba a quedarse sin entrar a ver cómo nacía su primer hijo, así que sí, me acabaron dejando pasar y no te imaginas la emoción que sentimos cuando te escuchamos llorar y supimos que ya estabas ahí. Y ni te cuento qué feliz fui esos diez minutos que te pusieron conmigo hasta que ya pudiste ir con tu mami. En La Paz estuvimos dos días y nos cuidaron como si fuésemos su familia en todo momento. Nos ayudaron mucho a cuidarte a ti en esas primeras horas tan nerviosas que fueron menos nerviosas gracias a la atención y cariño de todas las enfermeras.

Tres meses de no poder parar de mirarte. Tres meses de un amor desconocido por nosotros. Tres meses también de sufrir, yo más que tu madre. No me gusta que la gente se atragante, y menos que lo hagas tú. O cuando lloras de esa manera que parece que te vayas a quedar sin respiración, aunque sea algo que no hagas a menudo. Tres meses de momentos muy bonitos, de conocer a tus abus y a tus avis, de conocer a tu tía y a tu tío. Pero me hizo una ilusión especial el día que conociste a tu siempre alegre bisabuela Carmen. Y me acordé mucho de tu bisabuela Loli, que desde algún lado te estará llamando "currillo", y tu bisabuelo Paco.

Nos estamos esforzando por hacerlo lo mejor posible y creemos que vamos por el buen camino. Tu madre lleva la voz cantante, y menos mal, Nico, porque piensa en cada detalle y yo soy un poco desastre aunque estoy mejorando gracias a ti.

Te queremos mucho y trataremos de hacerte feliz siempre. También nos gustaría enseñarte algunas cosas. Por ejemplo, a no ser nunca egoísta, que tengas claro que perteneces a una comunidad, y que muchas veces vas a necesitar a los demás y muchas otras los demás te van a necesitar a ti. Hay que ayudar a los demás, especialmente si son débiles. Y nunca odiar, nunca odiar, porque ni odiar ni ser egoísta es de buenas personas.

Te queremos mucho, Nico. Gracias por cada momento. Especialmente, por los que sonríes, porque nos morimos cada vez que lo haces, y encima lo haces mucho, así que nos morimos muchas veces al día. Es una pasada tenerte a nuestro lado. Gracias.


miércoles, 31 de marzo de 2021

Dice mi abuela que os quitéis las amarguras

Oli y yo con mi abuela sentados en un banco en Madrid


No se me dan bien las incertidumbres, más bien las gestiono muy mal, o ni las gestiono. Pero hay incertidumbres a las que recibes con los brazos abiertos, por la ilusión que traen consigo. El inminente nacimiento de Nico es la incertidumbre más bonita que he tenido en mi vida.

El lunes, martes y miércoles de semana santa son como cuando tienes que comerte algo así no sé como un primer plato de verduras para luego ya poder comerte un rico filete con patatas. O como cuando el domingo por la mañana tienes que limpiar la casa para ya poder tirarte en el sofá todo el día a ver series o irte a tomar unas cervezas a La Latina.

Pocas actividades de "mayores" me hacen sentir tan mayor como la de ir a hacer la compra los sábados por la mañana. Encima la visita al Mercadona del último sábado fue una calamidad. Por ejemplo, me tocó dejar la compra en una caja que quedaba a mi derecha. La única caja que quedaba a mi derecha. En las otras siete cajas tú dejas los productos a tu izquierda. En esta no, y se me hacía rarísimo el movimiento de dejar las cosas a mi derecha y no a mi izquierda. Después, por un problema en el cobro de un descuento, nos pidieron volver a sacar todo del carrito y volver a ponerlo en la caja. Y cuando hubo que meterlo otra vez en el carrito el dependiente nos dijo que él se ocupaba de hacerlo, que no nos preocupásemos. Miré a Oli, porque sabía lo que estaba a punto de ocurrir. Oli, muy amablemente, le dijo que no se preocupase él, que ya lo metía ella todo. Oli no me deja nunca a mí meter la compra en el carrito porque dice que ella la organiza muy bien, a lo Tetris. Y cuando el pobre chico amagó con meter él las cosas ahí dentro, no pude evitar pensar: "vas tú listo si te piensas que Oli te va a dejar".

El momento de tensión en el autobús cuando por los altavoces suena el mensaje de "recuerden la obligación de llevar mascarilla". No suelen ponerlo y, cuando lo ponen, se da el curioso fenómeno de que todos empezamos a mirar a todos buscando al culpable. Confieso que un día, asustado, me llevé la mano a la cara pensando que me la había bajado y no me había acordado de volver a subírmela. A mí lo que me gustaría es que el mensaje fuese un mensaje acusatorio en condiciones, un escarnio público y absoluto de la persona que no la lleva bien puesta, un señalamiento sin piedad de ningún tipo.

Hablando de mascarillas, en mi portal vive Oriana, habitual de realitys de Tele5. La tía va siempre sin mascarilla y juntándose con gente sin mascarilla. Me la crucé el otro día al volver a casa y no pude evitar soltar un: "la mascarillaaaaaaaa". Creo que le sentó como un tiro porque puso una cara de cabreo que no os podéis imaginar. Pero lo a gusto que me quedé, eso no lo puedo contar con palabras.

"Yo ficciono con los taxistas". La antológica frase es de Oli. Viene de que el otro día cogimos un taxi que iba con la COPE y hablaban del monotema Rociíto. Oli soltó un "¡qué pesados!" que a mí me pareció peligrosísimo, como cuando los héroes de la aventura tienen que conseguir pasar por un sitio en el que hay un monstruo dormido. Y no me equivoqué. El taxista entró al trapo y empezó a despotricar contra Irene Montero por haber participado en Sálvame y yo decidí desconectar con toda la intención. Lo que pensé en ese momento mientras miraba por la ventana era "todo enterito para ti, amiga, tú has despertado al monstruo, tú lidias con él". Lo que pasa es que Oli se lo pasa bien con los taxistas la tía, a este le iba respondiendo frases ambiguas sin ton ni son que le servían para participar en la conversación sin dar ni quitar la razón.

Hay días en los que ojalá poder ponerse un letrero como el de esos autobuses que pone "SIN SERVICIO". Que la gente sepa que, por mucho aspaviento que te hagan, no te vas a parar en ninguna parada.

Fuimos a ver a mi abuela y nos lo pasamos genial. Está en residencia y vacunada. Hace meses que no iba y quería ir a verla antes de que naciese Nico. Ella va a ser bisabuela y le hace muy feliz. Se puso a decirle cosas muy bonitas a Nico. Nos fuimos a pasear por la zona y acabamos sentados en un banco hablando un poco de todo. Dijo una frase que me gustó mucho, que "en la vida hay que quitarse las amarguras", y que una persona como mi abuela (que las ha tenido y muy dolorosas) diga eso a mí me parece una lección de vida que trato como puedo de aplicar. Luego ya le pedí contar uno de sus grandes hits, porque cada vez que lo cuenta yo me río a carcajadas. La historia de su tía Concha, que un día estando en el campo con una amiga, se quedó sola porque su amiga salió corriendo hacia otro lado y ella se quedó sola delante de un toro que, según aseguraba, le contó que era de Jerez.

Mi amigo Ronald me mandó un audio que yo calificaría así como el audio más cariñoso en la historia de los audios. Ronald es de Perú y pasó un año aquí en Madrid. Hicimos juntos el master de RNE y nos lo pasamos como dos niños pequeños. Nos llamaban Zipi y Zape. Nos íbamos juntos de fiesta y nos lo pasábamos en grande. El día que se volvió para Perú fue un drama, qué lloros, madre de dios. Y durante meses si alguien decía "Ronald" a mí se me ponían los ojos rojos. Y creo que me sigue pasando.

Ronald siempre me decía, medio en broma, medio en serio, que es como dicen las verdades los buenos amigos, que me hacía falta una novia. Lo recuerdo como si fuese ayer, al acabar tantas noches de fiesta volvía con la cantinela: "Guille tío, a ti lo que te hace falta es una novia". Esto era 2008. No fue hasta 2012 que empecé con Oli, así que pasé unos cuatro años más un poco perdido.

Tres personas me hicieron saber que no se llaman guarderías sino escuelas infantiles. Y descubro que odian que les digan que "guardan niños". Y ya por curiosidad me dio por mirar el significado de "guardar" en la RAE y oye, el significado es bonito, porque dice "tener cuidado de algo o alguien, vigilarlo y defenderlo". Es lo que yo hago con los cuadros del museo, por ejemplo, y me encanta. No veo tan negativo "guardar" a bebés.

En el telediario sacan un reportaje sobre encuentros silenciosos en Barcelona. Un grupo de pirados que se reúne en la Barceloneta y escucha música con cascos mientras bailan de forma muy peculiar. "Siento que no hay juicio", dice una de las asistentes. Porque lo has perdido, hija mía.

Y hablando de gente así un poco chiflada, el lunes, en el Museo. Estaba en la entrada de las exposiciones y veo que un señor se me queda mirando a unos cuantos metros de mí. De repente, empezó a saltar y se acercó hacia mí dando saltos de caballo. Os prometo que mi desconcierto fue tal que no pude ni reírme. Más señores así, por favor.

jueves, 25 de marzo de 2021

Chica, por favor, ponte a pintar ya

La resurrección de Lázaro, de Ribera, en el Museo del Prado.


Nueve meses para mentalizarte de que vas a ser padre. Un mito. Creo que hasta que no tengamos a Nico por aquí no nos lo vamos a creer del todo. De momento, la experiencia más cercana a sentirme padre fue ayer visitando una guardería. Lo podemos definir como mi primer acto como padre. Ya el solo hecho de saber que estaba de camino hacia una guardería me hacía sentir rarísimo, como si me estuviese equivocando de lugar, un "yo ahí no pinto nada" de manual. Creerse o no la realidad es decisión de cada uno. Pero una vez delante, me la creí con toda la ilusión del mundo al ver a un padre recoger a su bebé y entré poniendo la mejor de las sonrisas y dispuesto a transmitir que soy un gran padre a la chica que me atendió.

A mí no me molesta tanto que los franceses vengan a Madrid como el hecho de que cuando les hable en su lengua se me pongan a responder en inglés. Me parece de lo más irritante y es lo único que no me gusta de ir a París. Es como si te estuviesen diciendo "no mira, si no vas a hablar de manera exquisita mi adorada lengua francesa lo dejamos y hablamos en inglés". Qué arrogancia más grande, por dios.

Soy un manipulador nato sin yo saberlo. El otro día de repente me descubrí "informando" convencidísimo a una compañera de trabajo que solamente había tres opciones para votar en las elecciones del 4 de mayo de la Comunidad de Madrid. Cualquiera que me conozca sabe de que tres opciones hablaba. Ella riéndose me preguntó: "¿ah sí? ¿sólo hay tres opciones?". Me gusta cuando uno descubre virtudes ocultas a los 36. Sí, virtudes, sí. Los bolivarianos comunistas filoetarras vemos como algo positivo poder manipular, menudos somos.

Ayer en el Museo se celebraba una olimpiada de dibujo artístico y a mí me tocaba en la sala de las Meninas, así que fui testigo muy directo de todo. Eran unos adolescentes que elegían un cuadro y lo copiaban a su libre interpretación. Cuando llevaban media hora, cotilleé un poco y vi que una chica tenía su lámina en blanco. Me paseé y me fijé que los demás tenían sus láminas ya llenísimas de colores. Y me empecé a agobiar por la chica que tenía su lámina en blanco. De vez en cuando me acercaba y miraba disimuladamente y veía que tamborileaba con los dedos sobre la lámina sin arrancar y me daban ganas de decirle que dejase de tamborilear ya y dibujase algo. Tiendo a empatizar con el débil y me pasé todo el rato sufriendo por la chica esta, una agonía.

En la cartela del cuadro La resurrección de Lázaro de Ribera cuenta que "tras conocer la muerte de su discípulo Lázaro, Jesús se dirigió a Betania, donde estaba sepultado, y lo conminó a que saliera de su tumba". Al leerlo, pensé que menudo tío pesado Jesús que no tiene otra cosa que hacer que conminar al pobre Lázaro a que salga de su tumba. O sea, tú te mueres tan a gusto y viene un brasas a conminarte a que salgas de tu tumba. El tema es que Lázaro lo hizo, claro. Supongo que el mundo se divide entre gente que se muere y no quiere ver a ningún Jesús que le conmine a salir de la tumba y gente que pagaría porque viniesen ochenta Jesús a conminarle para que resucite. Y no sé en qué bando estoy, la verdad.

Hace unos meses vimos la serie de Netflix Los últimos zares. Está genial. Es serie documental, en la que van representando cómo sucedió todo, pero también salen de vez en cuando unos tíos que te van haciendo un poco de contexto de la época. Uno de ellos lo vive un montón y a mí me cayó muy bien porque me encanta la gente que vive un montón lo que sea, hay gente que vive un montón tomarse un cocido, con eso os digo todo. Pues volviendo a la serie, Oli y yo caímos en que le hemos puesto a nuestro hijo el nombre de un tío que acabó con los zares en Rusia después de tres siglos.

A veces, pienso que soy un pesado. A veces creo que las cosas que digo no le interesan a nadie. A veces siento que todo lo que escribo es una mierda. A veces creo que soy muy vulnerable a los demás. A veces creo que no soy lo suficiente buena persona. A veces me digo algunas de estas cosas, o todas a la vez, y cuando lo hago voy y me pongo un poco triste, pero se me pasa rápido.

En ocasiones Twitter te abruma con lo que tienes que ver, escuchar o leer. Y a veces con razón y a veces sin ella. Hace unas semanas, todos hablaban del nuevo disco de C. Tangana, que no es alguien a quien yo haya escuchado mucho. Pero tantos comentarios me hicieron dudar. Ya cuando vi al politólogo Lluís Orriols dando su opinión pensé "bueno, ya basta". Y lo escuché. Y me encantó. Esta vez Twitter tenía razón. Por si a alguien le interesa, dejo aquí mi canción preferida del disco, Ingobernable, rumbita maravillosa que te anima el día.

Estos días que tanto se habla de salud mental, he recordado algo que aprendí en el psicólogo y que me ha resultado de gran ayuda para afrontar determinadas situaciones. Se trata del razonamiento emocional, un tipo de distorsión cognitiva muy frecuente. De hecho, dicen que es la forma de autosabotaje más común. Os invito a buscar información sobre ello en internet porque es muy interesante. Se trata de razonar sólo en base a las emociones que uno siente. Si siento esto, es que es así. Y no, no no. Que tú sientas esto, sea lo que sea "esto", no significa que eso sea una realidad, para nada. Yo soy una persona bastante emocional y he aprendido a intentar gestionar este tipo de razonamientos, aunque a veces no sea fácil. Y para eso sirve ir al médico, para aprender herramientas con las que vivir mejor, mira que sencillo es.

jueves, 18 de marzo de 2021

Fiarse de la realidad

Aline Masson, la musa de Raimundo de Madrazo


Seguimos esperando a Nico. De momento nada de nervios. Lo único así que os puedo contar es que hace dos semanas Oli tuvo varias contracciones seguidas una noche que estábamos tirados en el sofá viendo la tele, que es como están las parejas cuando ella se pone de parto. Y la aplicación que utiliza para controlar esas contracciones le puso el siguiente mensaje: "Váyase preparando para ir al hospital. Recuerde estar relajada". Nos reímos, bueno yo igual menos, y me quedé mirándola y le pregunté: "pero tú cómo estás, a ver". Y Oli me dijo que estaba perfecta. Al minuto ya estábamos otra vez viendo la tele tan tranquilos.

Si mi amigo Nacho fuese el que hubiese tenido las contracciones hubiera ido hasta el hospital exigiendo que le sacasen al niño aunque los médicos le dijesen que usted no está de parto. En un viaje por la Costa Azul, le preguntamos, creo que en Marsella por la noche, a un señor para llegar a la catedral y el señor decía lo contrario a lo que le decía el móvil a Nacho. Y Nacho decidió que el señor que llevaba toda su vida viviendo ahí estaba equivocadísimo. Yo creo que hay que aprender a fiarse de la vida real siempre, tanto si tu mujer va a ponerse de parto como si estás buscando la catedral de Marsella una noche cualquiera.

El otro día en el Museo tuve la oportunidad de ver el desmontaje de una exposición y me gustó mucho la experiencia. Soy muy dado a darle vida a los objetos, hasta unos niveles que no podría confesar porque podrían encerrarme, y me empecé a preguntar si los cuadros que ahora embalaban en cajas para irse cada uno a su casa se habrían pegado una buena farra la noche anterior para despedirse, si habrían dicho "nos llamamos eh" al despedirse, si habrían hecho un grupo de whatsapp todos para seguir a tope en contacto, si habría habido algún romance durante esos meses de campamento y si esa relación continuaría, si los cuadros estarían deseando volver a sus casas o si se hubiesen quedado otros seis meses ahí. En la exposición, por cierto, había cuadros de Aline Masson, la musa, y me temo que algo más, de Raimundo de Madrazo, de la cual confieso sin vergüenza que me hubiera enamorado de haber coincidido con ella.

Ha bastado leer una novela para volver a inspirarme un poco para escribir. Se trata de Gente Normal, de Sally Rooney. También he comenzado los diarios de Xacobe Pato, el librero de la librería Cronopios de Santiago de Compostela. He de reconocer que los ensayos sobre política me hacen aprender mucho y reflexionar, pero no me inspiran a la hora de contar historias de mi vida.

Por Navidad, Oli me regaló un brazalete para poder llevar el móvil a correr. Y eso hizo que otra vez volviese a medir kilómetros, minutos, velocidad media y todas esas mierdas. Y eso hizo a su vez que volviese a correr bastante. Y llegamos a que hace tres semanas me vine arriba saliendo a correr tres días seguidos diez kilómetros y me fastidié la rodilla. Cojeando varios días y dolor horrible al bajar escaleras. Doce días sin correr y salí el sábado pasado media hora y otra vez fastidiado. Regalo envenenado el del brazalete, y eso que llevaba un tiempo pidiéndolo. Lo peor es que lo de venirse arriba en la vida siempre se acabe pagando, sea en forma de resaca una noche que se te fue de las manos o sea con la rodilla destrozada corriendo tres días diez kilómetros. Venirse arriba es una de mis cosas favoritas de la vida y no puede ser eso de que tenga precio a pagar.

Es un agobio irse a dormir con preocupaciones, pero irse a dormir con el simbolito de "queda poca batería" en el transistor es muchísimo peor. Nunca sé si cambiarle las pilas directamente y evitarme el mal rato. Porque luego apago la luz, me meto en la cama, me pongo la radio y empieza una agonía tremenda de estar escuchando la tertulia de fútbol y pensar que en cualquier momento no voy a escuchar algo que me interese porque se va a apagar y cambiar las pilas a oscuras de manera sigilosa para no despertar a Oli es un jaleo tremendo.

Cuando alguien es especialmente amable en el Museo a veces me entran unas ganas inmensas de hacerme amigo suyo, no lo puedo evitar.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Ayuso, ni un minuto más

Isabel Díaz Ayuso, expresidenta de la Comunidad de Madrid


El 4 de mayo la ultraderecha puede volver a tocar poder en España después de cuarenta años. Habrá personas que vayamos a votar para impedirlo, y personas que irán a votar para conseguirlo, muchas conscientes y otras sin serlo, que quizá sean las peores. No es una exageración. El que no quiera ser consciente de lo que hay en juego en estas elecciones está en su irresponsable derecho como ciudadano de no serlo, por supuesto. De personas que no se dieron cuenta de lo que se venía cuando lo tenían ante sus narices está llena la Historia trágica de nuestro continente.

Si digo que la ultraderecha puede recuperar el poder es porque Ayuso sólo podrá pactar con VOX y estos exigirán conserjerías sí o sí. Y Ayuso ha demostrado, por discurso y por acción, que no tiene el más mínimo reparo en darles ese poder. Ayuso representa al PP más extremo, el de Cayetana Álvarez de Toledo, el más duro y el más partidario de llevarse bien con la extrema derecha, algo que no haría la canciller alemana Angela Merkel en su vida. Porque nunca jamás una persona que se considerase demócrata se plantearía nunca un mínimo entendimiento con la ultraderecha. Nunca jamás una persona que se considerase demócrata se le ocurriría hablar de "comunismo o libertad". En Europa lo entienden muy bien, pero porque allí la democracia ganó al fascismo, cosa que no ocurrió en nuestro país. Y de aquellos polvos, estos lodazales.

Y por eso son tan trascendentales las elecciones del 4 de mayo. Porque determinarán la balanza de la política nacional. Si el discurso ayusista trumpista sale derrotado de manera contundente, cabrá esperanza de que gane definitivamente el valiente discurso de Casado contra VOX en la moción de censura de aquel lejano mes de octubre de 2020. Si, por el contrario, y confío en que no suceda, Ayuso sale ganadora y VOX se dispara, ya tendremos al PP y a VOX al mismo nivel. En el PP vencerá la cobardía y ya no querrán enfrentarse a VOX. Con el añadido de que Ayuso cae bien a los de VOX y a Casado le odian desde la moción de censura. En unas generales veo cada vez más plausible que VOX adelante al PP si el PP no hace nada por distinguirse de los de Abascal.

VOX da miedo, salvo que seas alguien a quién le dan igual los derechos y las libertades. VOX da miedo, salvo que seas alguien a quién le dan igual las mujeres maltratadas. VOX da miedo, salvo que seas alguien a quién le dan igual los inmigrantes. VOX da miedo, salvo que seas alguien a quién le da igual la igualdad. VOX da miedo, salvo que seas alguien a quién le da igual el colectivo LGTBI. VOX da miedo, salvo que seas alguien a quien le da igual la precariedad. VOX da miedo, salvo que seas alguien a quién le da igual una educación libre de censura. Ayuso da miedo, porque va de la mano de VOX, y si la votas estarás siendo cómplice de todo lo que les pueda ocurrir a las minorías en la Comunidad de Madrid. Ejercer tu voto es ejercer tu compromiso democrático con tus derechos y libertades como ciudadano.

Ante el reto histórico, Pablo Iglesias abandona el Gobierno para ser el candidato de Podemos en la Comunidad de Madrid. A mí me ha entusiasmado el gesto, la verdad. Me parece valiente y muy generoso por su parte. Y es darle a estas elecciones la importancia que tienen. A día de hoy, me inclino por votarle. Pero también me gusta Mónica García, que lleva haciendo muy buena oposición en este año y medio. En todo caso, bienvenidas las tres candidaturas de izquierdas, y que no se lancen una sola pulla. Se trata de sumar, de darse cuenta de lo que hay en juego y de ganar, algo que cada día que pasa veo más posible y me llena de ilusión pensar que sí se puede.

De las elecciones saldrá un gobierno que es sólo para dos años. Me da completamente igual. No quiero ver a la ultraderecha tocar poder ni un solo minuto. No quiero tener un minuto más a una ignorante peligrosa que dice que si te llaman fascista es que estás en el lado bueno de la historia. No quiero tener un minuto más en la Comunidad de Madrid a un partido que fomenta la desigualdad mientras se le llena la boca de libertad, cuando no puede existir libertad en la desigualdad. No quiero tener un minuto más en la Comunidad a un partido que tiene un diputado que hoy en el Congreso, cuando Íñigo Errejón hablaba de un tema tan vital como la salud mental, le ha dicho "¡vete al médico!". Este nivel permanente de infamia no puede salir gratis. A votar, todos.

jueves, 28 de enero de 2021

Yo quise ser Nanísimo

El periodista Emilio Doménech en la inauguración de Joe Biden


Leí que la radiotelevisión pública de Bélgica había decidido limitar al 50% los contenidos relacionados con el coronavirus. Casi aplaudo al leerlo. Me parece una gran iniciativa que ojalá fuese imitada en muchos medios de nuestro país. Es agotador poner la tele o la radio y que todo sea coronavirus. Es un monotema de mucho cuidado y ya llevamos un año con ello. Los ciudadanos somos conscientes de lo que hay. Es necesario informar, por supuesto, pero quizá sería bueno imponer ese límite del 50%.

Cuando veo a Emilio Doménech, alias "Nanísimo", pienso en mí. Es difícil de explicar. Pero lo que veo es a un chico joven que muestra entusiasmo hablando de lo que le apasiona. Se ha hecho famoso con las elecciones americanas y sus conexiones con Ferreras. El tío controla un montón de lo que habla, se sabe todos los condados de Estados Unidos, especialmente el de Maricopa. Y conoce a todos los senadores, congresistas y gobernadores. Se nota mucho estudio detrás. Y sabe ser serio cuando tiene que serlo, pero en otras ocasiones se ve que es un cachondo. Y me encantan las personas así. Y digo que pienso en mí porque me siento muy identificado con él, y porque tiene una vida con la que yo soñé en su momento. La fantasía de vivir en Estados Unidos siempre estuvo ahí y Doménech la ha hecho realidad y ha triunfado además. Y uno siente alegría en su interior cuando ve que una persona ajena ha cumplido el sueño que ella tenía. También diré que con la vida que he tenido y que tengo he sido y soy inmensamente feliz, por si alguien ahora piensa que no. Lo que uno no hizo hay que dejarlo estar y no machacarse con ello.

Hace dos semanas llegaron unos científicos de la OMS a Wuhan para investigar el origen del coronavirus. Hasta hoy, no se ha sabido nada de ellos y yo ya estaba preocupado. Pero resulta que estaban haciendo la cuarentena. Y hoy se supone que ya empiezan la investigación. Oli y yo no somos muy optimistas respecto a su destino.

Ya os conté que me metí en Telegram. Ya no hago tanto caso a los Qanon, porque me agotan un poco. Creo que siguen confiando en "el plan", por cosas que leo. Ahora estoy más pendiente de grupos negacionistas y de ultraderecha aquí en España. Aquí el tema ya no me hace tanta gracia. Veo un nivel de agresividad muy grande, y la violencia verbal conduce en ocasiones a la violencia física. Están preparando movilizaciones de protesta para las próximas semanas. Y es una mezcla de tres grupos: negacionistas, hosteleros y ultraderecha. Tienen convocatorias para los tres próximos sábados. Y además, planean acciones de desobediencia civil como abrir los bares y restaurantes aunque esté prohibido, algo que ya ha sucedido en Italia y se planea también en Reino Unido (iniciativa liderada por un conspiracionista del coronavirus). Y cada día comparten imágenes y vídeos de las protestas en Holanda para que cunda el ejemplo. Me da pena el tema de los hosteleros, porque los habrá muchos honrados y que estarán sufriendo y ese sufrimiento está siendo aprovechado de manera descarada por la ultraderecha, atenta siempre a las crisis sociales.

El otro día tuve que leer a una persona decir "por eso la voto". Se refería a Ayuso. Y se refería a los impuestos. Su única motivación para votarla era que le bajaba los impuestos, o no se los subía, da igual. El caso es que como esta persona, conozco varias, y creo que hay muchas más, que votan en función de eso y ya. Y les da igual todo lo demás: la igualdad, el feminismo, la homofobia o la xenofobia. Cuando uno estudia la Historia, se estudian las épocas de libertades, de conquista de derechos, de pérdida de libertades, de democracias y de dictaduras. Pero hay personas que lo del bien común parece que les da bastante igual. Los valores están sobrevalorados, a mí no me subas impuestos y ya está. Asusta que existan personas tan insolidarias.

jueves, 21 de enero de 2021

Adiós Trump y Qanon se tambalea

Trump sale de la Casa Blanca rumbo al Marine One
Foto de Donald Trump abandonando la Casa Blanca. AFP.

Aunque 2021 comenzase con el susto del Capitolio, ayer todo mejoró mucho. Biden tomó posesión, Harris hizo historia y Trump se fue a su residencia de Florida. Y quizá lo mejor no sea todo esto sino lo que esto ha supuesto para el ejército conspiranoico mundial de la extrema derecha. Todos los seguidores de Qanon estuvieron pensando que ocurriría algo que lo cambiaría todo. Y cuando no sucedió, muchos tuvieron una crisis de fe mientras otros intentaban animarles a seguir creyendo en el plan. Creo que esto es muy positivo para la democracia y las libertades a nivel mundial. La internacional derechista que coordina Steve Bannon se ha quedado sin su gran líder y hay que alegrarse por ello.

El delirio de los conspiranoicos es mucho peor de lo que pensaba. Llevo unos meses leyendo artículos sobre ellos, pero una cosa es leer sobre ellos y otra muy distinta verles en acción. Esta semana me metí en Telegram y he estado siguiendo sus canales tanto a nivel de Estados Unidos como de aquí, de España. Alucinaba tanto que tuve que pedirle a mi buen amigo Iván que se metiese también porque sabía que me seguiría. Iván siempre me sigue si hay una buena historia detrás. Necesitaba compartir con alguien las locuras de miles de personas que hay en esos grupos. Sí, miles. Y pensarse que son inofensivos o tomárselos a risa está muy bien. Pero un día tratan de asaltar el Capitolio o el Bundestag en Berlín como sucedió en agosto y ya dejan de ser tan graciosos, creo.

El otro día fui con Oli por tercera vez a intentar ver a Nico en una ecografía 5D. Ya habíamos ido dos veces pero Nico ha salido rebelde y no se deja ver. Esta vez sí pudimos verle mejor, porque decidió no ponerse las piernas y los brazos en la cara y tuvo el detalle de solo ponerse un pie en la cara. Bien Nico, hijo, vamos mejorando.

Hablando con el chico de la ecografía, nos contó que estuvo viviendo en Saint Paul, Minnesota durante un año, porque tenía familia allí. Claro, a Oli y a mí se nos iluminó la mirada cuando nos lo contó. Nos pareció lo más eso de haber vivido un año en Minnesota. Con el entusiasmo en todo lo alto, Oli añadió: "porque claro, eso es auténtico, no como Nueva York, que no es América" y entonces de repente nos convertimos en unos seguidores de Trump a los que únicamente les faltaban unas gorras rojas.

Hoy es 21 de enero. Un 21 de enero del año 2000 ETA rompía su tregua con el gobierno de Aznar y asesinaba con un coche bomba al teniente Pedro Antonio Blanco. Fue en mi barrio y quizá fue una de las peores mañanas de mi vida. No se me olvida el momento de estar atándome los cordones sentado en la cama frente a la ventana de mi habitación y el ruido brutal de la explosión y el temblor de los cristales. Y el pensar, una vez que se supo exactamente dónde había sido, que mi madre pasaba por ahí con su coche cada mañana y que le quedaban sólo unos minutos para irse a trabajar.

Voy a volver a trabajar en la novela porque quiero mejorarla. Así que de momento se pospone todo. Prefiero trabajar un poco más en ella y pulirla lo que sea necesario. Me cuesta, porque ya pensé que había llegado al final de esta maratón y me he dado cuenta de que no, de que aún no estoy en el kilómetro 42, sino en el 37 o 38. Y el problema es que ahora mentalmente no estoy por la labor. Tengo la mente en otras cosas y con los cambios que voy a tener en mi vida en breve, no sé cuándo me pondré con ello. Pero algún día espero que podáis leerlo.

He terminado el libro de Salinger "Franny y Zoey" que en realidad son dos relatos distintos. Tienen que ver con la familia Glass, otra de las grandes creaciones del escritor neyorquino. Me han gustado mucho los dos, y como tantas veces con Salinger, no por la historia en sí, sino por cómo están escritos y por los personajes. De hecho, me ha vuelto a ocurrir: leo a Salinger y vuelvo a escribir.

Cuando nevó en Madrid hubo motivaditos que salían a la calle con bastón de los de nieve. Pues resulta que uno de mis mejores amigos era uno de esos, qué bochorno. Para los de fuera, a ver, durante esos días veías a mucha gente normal, y gente muy mayor entre ella, que iba caminando por las calles como buenamente podían, con cuidado, eligiendo caminitos más despejados y si había que ir por parte de nieve o hielo, pues despacio y con prudencia. Y luego, frente a toda esta gente normal, estaban los que yo llamo el club de los motivaditos, entre los cuales estaba mi amigo, que lo sigue siendo a pesar de todo.

Hace unas semanas, salíamos del portal Oli y yo y nos fijamos en que había un operario retirando todas las pegatinas de los buzones, dejaba el piso pero retiró todos los nombres y apellidos. Y así se ha quedado, no se ve el nombre y apellido de nadie en sus buzones. Cuando lo vi, yo no sé si es que he visto muchas series, pero me pareció raro y se lo dije a Oli. De hecho, ¿sabéis en quién pensé? En Max, el pobre al que Carrie pide siempre que le haga el trabajo sucio en Homeland. Ese operario que retiraba las pegatinas con los nombres y apellidos de los buzones era Max en una misión.

viernes, 15 de enero de 2021

Yo al diario lo llamo cómo quiero

La Puerta del Sol nevada en Madrid


Primera entrega del diario en 2021. No debería llamar diario a un espacio en el que llevo sin escribir meses. Pero lo llamo así porque me apetece. Hay gente que llama "ilegítimo" a un presidente del gobierno elegido democráticamente, no voy a poder yo llamar diario a una página que es exclusivamente mía y en la que comparto mi vida.

Continuamos con los acontecimientos históricos. Tras la pandemia de 2020, la nevada de 2021 que ha dejado Madrid destrozada. No es una exageración, es que la sensación que uno tiene caminando por Madrid durante estos días no la tuvo ni siquiera en pleno confinamiento un día que tuvo que salir y vio todo el centro vacío. Ver las calles destrozadas y tantos árboles por los suelos, y la gente andando con tanto cuidado y cayéndose algunos, da una imagen totalmente apocalíptica. Como dicen, el guionista de 2020 ha renovado para 2021, algo que no hizo el guionista de Flashforward, porque no hubo nunca segunda temporada, con la maravilla que fue la primera. Vale, a lo mejor está muy sacado por los pelos, pero es que a veces creo que no hablamos lo suficiente de Flashforward, creo que hay que recordarla más a menudo.

Creo que hay que prestarle mucha atención a Estados Unidos. De momento, sigue siendo la potencia mundial y lo que ocurra allí es determinante para el resto del mundo. La ultraderecha hoy está comunicada de manera global y replican las estrategias que ven que funcionan, como la desinformación a través de redes sociales y determinadas  webs "informativas". Con esa desinformación, han sembrado el caos en Estados Unidos liderados por Donald Trump, que sigue negando los resultados electorales. El asalto al Capitolio fue algo mucho más serio de lo que nos podamos imaginar. Y muchos han tomado nota de lo ocurrido allí. La amenaza continúa, como ha alertado el FBI.

Hablando de Estados Unidos. Han celebrado elecciones en mitad de una pandemia y con unas cifras terribles. Donald Trump advirtió hace meses de que igual se debían retrasar y se le echaron encima porque las elecciones son algo sagrado y lo vieron como una maniobra de un gobernante autoritario. En Cataluña parece que se van a aplazar las elecciones previstas para el 14 de febrero. Algunos allí, no todos pero sí muchos, llevan años presumiendo de ser los mejores y los más modernos. Si se confirma el aplazamiento de las elecciones, será un reconocimiento de que dijeron muchas mentiras.

Creo que fue en noviembre o así que vi a unos visitantes chinos en el museo, eran una pareja creo recordar. Lo apunté en las notas del móvil para cuando recuperase el diario. Lo hice porque llevaba tantos meses sin ver visitantes asiáticos en el museo que me hizo mucha ilusión, además me preguntaron algo y les ayudé encantados. Si no les abracé fue porque hubiera sido de lo más raro hacerlo, pero ganas no me faltaron. Añoranza total de la vieja normalidad, sí.

Noto en muchos periodistas y en muchos expertos sanitarios unas ganas enormes de que nos confinen. Parece que lo disfruten, que lo estén deseando. Y muchos de los que lo dicen no sé si tienen la empatía suficiente para saber los trastornos que un confinamiento provoca a muchas familias, de verdad que creo que no lo saben. Y es muy fácil pedir el confinamiento desde un micrófono en la radio o en un plató de televisión cuando tú casi no lo vas a sufrir. Pero es que encima dicen "otros países están tomando medidas", muy bien, pero se les olvida contar la información complementaria: que esos países tienen unas cifras desastrosas de muertos diarios. Alemania tuvo un confinamiento duro en navidades y está en mil muertos diarios. La Comunidad Valenciana no dejó entrar ni a familiares durante las navidades y también están fatal. A lo mejor encerrar no sirve de tanto, se me ocurre.

viernes, 2 de octubre de 2020

Prórrogas del verano

El atardecer en Calafell con las barquitas


Como futbolero, siempre he disfrutado como un niño de las prórrogas en los partidos, eso sí, cuando me resulta indiferente el ganador. No me gustó nunca el Gol de Oro, que daba la victoria automática al primero que marcase. Si estás disfrutando de algo, qué mejor que tener un rato extra más para disfrutarlo. Y así es cómo me encontré con mi particular prórroga del verano con una semana de vacaciones en Calafell en pleno septiembre. Y claro, la viví con la misma intensidad con la que vivo esas prórrogas en el fútbol. "Nadar y broncearse y ser joven y estar cerca del mar", decía Fitzgerald, y para qué va uno a querer más. 

En esos días en Calafell fui al dentista por un dolor y hice una de las mías. En un momento dado la doctora me pidió que le acompañase por un pasillo en el que había varias habitaciones. En un momento dado, me metí en una de las habitaciones. Y tan tranquilo, fui y me senté tan cómodo en la silla del paciente. Me quedé esperando a que viniesen. No venía nadie. Y en un momento dado, escuché a la doctora hablar con la enfermera preguntándose: "¿pero dónde está?". Y ya deduje que me había metido en la habitación que no era. Al verme ahí sentado les dio una reacción entre alucine y partirse de risa. Empiezo a pensar que esto mío de meterse en sitios que no me corresponden es digno de psicoanálisis. Creo que lo de la academia de Brighton me marcó tanto que mi vida es un permanente intento de igualar o superar aquello. Pero es imposible. 

En una entrevista en televisión salía una persona desde su casa en su habitación y el tío tenía la puerta entornada. Me pasé la entrevista entera sufriendo. Es que ni sé lo que dijo. Yo sólo tenía ojos para la puerta esperando que no apareciese nadie detrás. Tampoco hubiese podido avisar al individuo de que estaban a punto de asesinarle en directo pero me daba tranquilidad vigilar la puerta por él. No puedo, no he podido nunca con las puertas entornadas. Me dan un miedo atroz. Alguna noche Oli ha querido dejar la puerta entornada y cada vez que me despertaba no podía evitar mirar pensando que en cualquier momento iba a ver algo que no me iba a gustar nada. Es una cosa horrible. 

Un señor en el autobús hablaba por teléfono y no hacía más que responderle a su interlocutor "vamos concretando". Lo repitió ochenta y siete veces, o a mí me lo parecieron. Me hizo recordar un botellón de hace muchos años en la facultad de Periodismo en la Complutense. Creo que celebraba mi cumpleaños y éramos un montón ahí. Llegó el temido momento de irse a los bares. Y viendo la cantidad de gente que éramos, me bloqueé y entré en un bucle en el cual sólo era capaz de decir: "lo mejor es que vayamos en tandas". Daba igual lo que las personas me decían. A todo respondía eso. No era capaz de salir de ahí. Se me podía haber acercado una chica que quisiera ligar conmigo en ese momento invitándome a su casa que le hubiera respondido: "lo mejor es que vayamos en tandas". 

La Sexta tiene una aplicación en la cual existe una opción que es "escuchar La Sexta" que utilizo muchas veces. El otro día me fui así a comprar al Mercadona. Intentar separar la bolsa de la fruta mientras tienes a Ferreras en tu cabeza no se lo recomiendo a nadie. El caso es que pensé que el primero que tuvo la idea de lo de escuchar la tele fue mi abuelo, que cuando mi hermana y yo pasábamos unos días de verano con él y con mi abuela en Gandía y nos quejábamos de que al comer no se veía la tele desde la mesa, nos decía siempre: "la tele se escucha". Es algo que me parecía incomprensible y que ahora entiendo perfectamente. 

Aunque no es definitivo, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido quitar las calles a Largo Caballero e Indalecio Prieto. Fue una propuesta de VOX y PP y Ciudadanos la apoyaron. El problema es ese mismo, que era una propuesta de VOX. Y algunos siguen sin enterarse de que las propuestas de un partido de ultraderecha se ignoran. Y ya que algunos sigan a estas alturas con el discursito de igualar ambos bandos me agota y me irrita a partes iguales. Insisto, la Guerra Civil fue un adelanto de la II Guerra Mundial. Y a nivel mundial, pobre de aquel que se atreva a equiparar nazis con aliados. Pero en España seguimos teniendo que aguantar esas malditas patrañas. 

Cada día que pasa, más alucino con el nivel de irresponsabilidad que está mostrando la Comunidad de Madrid respecto a la salud de sus habitantes. Y soy de los que opina que todo esto es algo nuevo y que es difícil encontrar soluciones. Pero cuando ves que en otros territorios no les ha temblado el pulso a la hora de imponer restricciones y que en Madrid no se ha hecho nada durante agosto y ahora hemos llegado a este punto, ahí, ya se acaba la paciencia. Encima, no se ha aprovechado ese tiempo para contratar rastreadores, médicos y reforzar la atención primaria. Es que no se ha hecho nada de nada. Y no me molestaría tanto si lo que estuviese en juego no fuese la salud de las personas. Porque lo prioritario es eso, la salud de las personas, y no la economía, por importante que sea esta última.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Hay gol en el botellón

El Museo del Prado un domingo de septiembre


Con septiembre vuelven muchas cosas buenas. Una de ellas, es el periodista Javier del Pino, que conduce
el programa "A vivir que son dos días" en la Ser los sábados y domingos por la mañana. Del Pino hace una radio alternativa y distinta a cualquier otra cosa que puedas escuchar. Su programa es fresco, es original, es interesante y entretiene. El año pasado se creó polémica porque el periodista criticó que algunos de los programas de la Ser "olían a naftalina". Más allá de lo oportuno de criticar a compañeros tuyos, me parece indudable que lo que dijo es verdad. La radio en España, en general, está anclada en el pasado. Por eso escuchar a Javier del Pino cada fin de semana es un soplo de aire fresco. 

Hace poco descubrí un tren que va de Madrid a Barcelona y para en un montón de pueblos. Ya conocía este tren. Cuando voy a comprar un billete de AVE para ir a Calafell, siempre veía unos trenes muy baratos en los que pone "regional". Y el otro día me dio por mirar el recorrido y en ese momento supe que un día haré este viaje. Son nueve horas. Pero es que pasa por lugares como "Humanes de Mohernando" o "Faio-La Pobla de Massaluca". Y me parece realmente divertida la idea de hacer este viaje. Prometo que lo haré y lo contaré en este blog.

No sé en qué momento la actualidad informativa en la televisión se convirtió en un minuto y resultado de los botellones por distintos lugares de España, como si de un Carrusel Deportivo se tratase. Y hablo de la televisión porque en la radio y en la prensa escrita no sucede. Pero pones algún programa informativo o telediario y te cuentan todos los botellones. No me parece serio. Hay conductas irresponsables, sin duda. Pero no son mayoría. Y culpar a los ciudadanos de relajación me parece tener mucho morro cuando desde los gobiernos no han cumplido con su parte. Dame rastreadores, dame recursos para la atención primaria, dame todos los médicos que hagan falta para los hospitales, dame PCR que no tarden ocho días, y entonces sí, exígeme todo lo que quieras.

El Gobierno presentó el anteproyecto de la Ley de Memora Democrática. Ya dije que tenía puestas muchas esperanzas en ella, y se han cumplido. Hay muchos aspectos positivos, pero el que más me gusta es el de que se prohíba y sancione la apología del franquismo, con la consecuente ilegalización de la fundación fascista Francisco Franco. Por fin. Creo que ha permitido demasiado y durante demasiado tiempo. Leí un artículo de Javier Cercas en el que decía que Alemania tardó treinta años en hacer frente a su oscuro pasado reciente. Nunca es tarde para la justicia y la reparación.

La Presidenta de la Comunidad de Madrid anunció una bajada de impuestos para todos. Para el que cobra tres mil euros y para el que cobra mil euros, qué más da hombre. Lo que más me molesta de esto no es la medida en sí sino que haya gente a la que le parezca bien que se bajen los impuestos a todo el mundo por igual. Creo que es no enterarse de nada. Me parece que va contra la igualdad y la solidaridad. Y ya si eres de los que cobras poco, ya sí que no entiendo pero nada.

No sé si estáis al tanto del llamado #Espasagate. En este artículo se cuenta muy bien. La editorial ha dado un premio a un autor venezolano llamado Rafael Cabaliere. Resumiendo un poco la historia, se ha llegado a dudar de que esta persona existiese. Por ello, Espasa le pidió que grabase un vídeo en el que agradecía el premio. Poco más se sabe de él. Sus "poemas" publicados en redes sociales son de autoría y calidad dudosas. Os dejo este artículo en el que se defiende el premio. Vosotros os formaréis vuestro propio juicio.

Me he terminado el libro "El arte de perder" de la editorial Círculo de Tiza. Ya os hablé de él. Cartas de Fitzgerald. Lo he disfrutado mucho. Igual que defiendo el seguir haciendo grandes amigos durante toda la vida, creo que no pasa nada por descubrir a uno de tus autores favoritos a los treinta y cinco. Después de leer "Suave es la noche" y sus cartas, Fitzgerald se incorpora a mi olimpo de escritores favoritos. En las cartas se ve claramente cómo fue su caída, cómo él y Zelda convirtieron en "hermosos y malditos", título de una de sus novelas.

Termino con una frase que le dice Fitzgerald a su editor Max Perkins: "yo lo estoy pasando fatal porque llevo cinco meses de holgazanería y quiero ponerme a trabajar. Holgazanear me produce una melancolía de lo más odiosa y abominable". Me siento identificado. A veces la holgazanería acaba resultando algo desesperante y un tanto irritante de lo que uno no sabe cómo salir.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Un día te molesta, y otro lo necesitas

La calle Alcalá en Madrid cuando atardece


Me llegó una alerta de la aplicación de RadarCovid y me asusté. Resultó ser solamente un recordatorio de que las notificaciones de esa aplicación están activas. Pero como hasta ahora no me había llegado ninguna, pensé que la que me había llegado era para informarme de que había estado cerca de alguien que tuviese la enfermedad.

Vi en el museo a unos padres con una niña. Los padres querían que la niña se fijase en el cuadro favorito de "mamá" y a la pobre niña se le iba todo el rato la mirada hacia otro cuadro en el que salía un animal. Yo creo que si vas con una niña pequeña al museo, es la niña la que manda y no los padres. Y si a la niña le encanta el cuadro del animal, son los padres los que deben ver el cuadro del animal y no la niña el cuadro que le gusta a los padres. Si no, no le veo el sentido a llevarte a los niños a un museo.

Una tarde de esta semana, en el museo, había unos niños que hablaban un poco alto. Durante un rato, el compañero que estaba en la sala y yo, que estaba de refuerzo, no les dijimos nada. Resulta que tanto él como yo, sin haberlo hablado, pensamos lo mismo. Que nos gustaba tener ese ruido en la sala. Ahora el Museo, salvo algunos ratos, no tiene mucho público, hay mucho silencio. Pensé que es curioso cómo cambian las percepciones según las circunstancias. Lo que antes podía molestarte ahora te resulta algo agradable y hasta lo necesitas. Creo que sucede con todo en la vida: personas, lugares, canciones, libros, películas... 

Durante todo el verano, y la cosa sigue, en algunas televisiones no hacen más que hablar de okupaciones en pisos como si fuese algo muy frecuente. Comunicar información que transmite miedo y que encima no es veraz a mí me parece irresponsable y peligroso. Por suerte, existen periodistas que hacen buenos reportajes y que ayudan a equilibrar un poco el tema, como éste de Íñigo Domínguez en El País. Por cierto, que ojalá esos programas que tanto hablan de okupas, dedicasen ese mismo tiempo a hablar de los abusos del alquiler, o de los fondos buitres. A lo mejor no les sale a cuenta. 

Resulta que ya hemos tenido un gobierno bolivariano en España y no nos habíamos enterado. Porque es muy bolivariano utilizar el Ministerio del Interior para espiar a una persona que tiene pruebas sobre la corrupción de un partido. Todo lo que rodea a la operación Kitchen es un escándalo mayúsculo, de los más graves ocurridos en la historia reciente de nuestro país. Y los que lo hicieron tienen el cuajo de llevar años intentando meter miedo con lo que pasaría si Podemos llegase al gobierno y exigiendo a todas horas su salida del gobierno. Lo peor, más que eso, es el que se lo cree. 

Está bien saber cuál es el peor gobierno de los últimos ochenta años para VOX. Estaría aún mejor saber cuál sería para ellos el mejor. Quizá sea tan evidente que no necesitan decirlo. Y ahora que hablo de esto. Tengo muchísimas esperanzas en la Ley de Memoria Democrática que el Gobierno tiene previsto aprobar el martes que viene.

Estoy leyendo El arte de perder, un libro de la editorial Círculo de Tiza, en el que se muestran muchísimas cartas que el escritor Francis Scott Fitzgerald escribió a lo largo de su vida. Tiene muchas frases muy buenas. Hoy voy a compartir una que me parece que se puede aplicar a todo en la vida: "estoy convencido de que aquello que disfruto escribiendo es lo que mejor me sale".

jueves, 3 de septiembre de 2020

El verano feliz es un verano sencillo

Las Perseidas son un clásico del verano que nunca me pierdo


En un momento dado de su novela "Suave es la noche", Scott Fitzgerald afirma "los placeres más sencillos, en los lugares más sencillos". Creo que es la frase que resume mi verano. Sin grandes viajes, en el lugar de todos los veranos, con la familia y los amigos de toda la vida. No contaba para nada con tener un verano tan feliz como el que he tenido. Cuando piensas que no vas a poder hacer nada y te encuentras con que sí que puedes hacer, aunque sea lo mínimo, lo celebras por todo lo alto.

A mí me parece que el verano hay que vivirlo así, como una celebración por todo lo alto. Desde que empieza hasta que acaba. Si no es así, no es verano. Lo que entiendo yo por celebración es todo. Creo que el verano ofrece la oportunidad de hacer cosas que en ninguna otra época se pueden hacer y por eso, cuando la vida te pone por delante ofertas así, hay que aceptarlas sin rechistar. Por eso celebro dándome interminables baños en la playa, saliendo a cenar algo por ahí, tomando las cervezas que sean, disfrutando de un gintonic en una terraza. Porque es verano, porque estoy de vacaciones, y en septiembre ya no podré hacer todo esto. El verano es desinhibición, siempre. Y conviene ser consciente de ello, porque habrá personas que pasen por el verano como pasan por el invierno. Y no se puede ir así por la vida, sin celebrar las alegrías y sin llorar las penas.

Estuvimos viendo las Perseidas dos noches. Yo creo que a la vida hay que ponerle la atención que se le pone a una lluvia de estrellas. O intentarlo, al menos. En una lluvia de estrellas fijas tu mirada en un punto pero de reojo estás también atento para no perderte nada. Las estrellas fugaces son imprevisibles y pueden cruzarse delante de ti por cualquier lado. Un poco así debe ir uno por la vida. Atento en todo momento para no perderse nada: desde una buena conversación a una página de un libro pasando por un simple cruce de semáforo. Ver una estrella fugaz es algo excepcional. La vida tiene también destellos que conviene no perderse.

Lo de escuchar conversaciones ajenas está empezando a ser algo enfermizo. Lo que más me gusta es cuando escucho a alguien decir una verdad universal de esas de las que mi padre diría "se sabe". Este verano, tomando algo una noche con Oli en Platja D´Aro, había dos niños jugando  al fútbol en la playa. Y uno le dijo al otro: "no hay fueras, el campo es toda la playa". Poco me faltó para dejar el gintonic en la mesa, levantarme y aplaudir al niño. Porque si has jugado al fútbol en la playa de pequeño, sabes que eso es una verdad universal en Platja D´Aro, y en Copacabana.

Ondas gravitacionales sin explicación

La NBA le declara la guerra a Trump, parece. Lo hace en su lucha contra el racismo como protesta contra los asesinatos de personas de raza negra a manos de la policía. Valiente la NBA y valientes sus deportistas. Otros pensarían que mejor no mojarse, que para qué te tienes que meter en líos, NBA. Que mejor no meterse en un asunto de tanta gravedad como es el racismo sistémico que parece existir en Estados Unidos. Que para qué luchar por la igualdad, hombre, déjate de tonterías, NBA, y juega al baloncesto.

No estoy aquí para hablar de quién me sigue en Twitter, salvo que me empiece a seguir alguien que me hace mucha ilusión. Esta semana me ha seguido el escritor gallego Juan Tallón. Leí su novela Rewind a principios de año y me encantó. He ido a varias presentaciones suyas y me he reído a carcajadas. Me cae muy bien, y cuando me ha firmado algún libro ha sido simpático siempre.

Los científicos han detectado una onda gravitacional que no debería existir. Es una noticia científica histórica. No sé si la habéis visto, pero a mí me tiene loco. Desde pequeño me fascina todo lo que tiene que ver con el universo. Soy de letras y por tanto no suelo entender mucho de lo que leo sobre el tema. Con esta noticia me ocurre lo mismo, que me fascina y leo todo lo que puedo sobre ella, pero entender, entiendo poco. Lo que me llama tanto la atención supongo que es el misterio que hay en ello, que los científicos detecten algo que no debería existir y que no sean capaces de explicarlo.

La otra tarde, al ir a trabajar, la máquina que nos mide la temperatura en el Museo me dijo que tenía una temperatura "anormal" de, ojo, 33.4. Durante la tarde fui en cada descanso a ver si seguía dándome lo mismo y sí, no había quién remontase eso. Se lo conté a Oli, que al rato me dijo que había buscado síntomas en internet y que decían que era "torpeza y falta de coordinación" por lo que me dijo que estuviese tranquilo, que debía estar siempre con esa temperatura. Confesaré que una o dos veces saludé a algún compañero con el que me cruzaba por los pasillos y que me quedaba muy atento a ver si se daban cuenta de que les había saludado y sobre todo, si me respondían. Nunca se sabe cuando te has convertido en un espectro y conviene saberlo me parece, porque así pasado el disgusto ya puedes empezar a hacer cosas de espectros.

Acabo ya con una recomendación. Os animo a los que estéis en Madrid a visitar una exposición muy especial. Es especial porque es de mis compañeros del Museo del Prado. Muchos de ellos son auténticos artistas y han hecho su propio homenaje a las obras que vigilan cada día. La exposición se llama "Ell@s nos cuidan, ell@s nos pintan". Os dejo todos los detalles aquí

jueves, 6 de agosto de 2020

Acontecimientos pasados de mi vida privada

El Museo del Prado una tarde de primeros de agosto

Estoy ya de vacaciones hasta finales de agosto. Cada día me doy un pellizco para comprobar que no vivo en un sueño desde el 17 de enero de 2019. El otro día escribí que el Museo del Prado me ha salvado de cosas que ni sé. Lo escribí un poco así según me salió, pero es que estoy convencido de que es así. Doy gracias cada día por estar en ese lugar. Por las buenas condiciones, por lo que aprendo y por los buenos compañeros. Me siento un privilegiado y no me he sentido así demasiadas veces en la vida.

Mi último día de trabajo antes de las vacaciones estaba insoportablemente de buen humor y Oli me dijo que era uno de esos días en los que agradecía no estar cerca de mí. Eso es el amor, y no la cursilería de Enrique Ponce dibujando la A de Ana Soria en la plaza de toros, o poniendo en Instagram cosas como "te amo más que a mi vida. forever!!!".

Le dije "ya queda menos" a una persona que acababa de comenzar su turno de trabajo y a la que quizá le quedaban diez horas por delante de trabajo y además de noche. Claro, a mí me quedaba poco para irme a casa. Lo peor es que odio con todas mis fuerzas decir estas cosas, lo juro. Cosas del tipo "pues ya es viernes", seguro que sabéis a lo que me refiero. Sin embargo, me veo obligado a veces a decirlas porque creo que hay que decirlas si uno quiere sobrevivir en la vida. Y encima que las digo, voy y se las digo a la persona equivocada.

Ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada son, por ejemplo, que un instante después de besarme en un pub en Brighton, una inglesa me dijese que bajaba un momento a ver a su novio que estaba en la planta de abajo y que mi amigo Felipe, aterrado, me dijese "vámonos de aquí corriendo". O que, yo qué sé, que me cayese en un autobús desde el centro hasta el final rodando intentando agarrarme a algo sin éxito. Pero cobrar supuestas comisiones de dictaduras árabes y demás supuestos chanchullos siendo el rey de tu país, pues no sé si entra en el concepto de "ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada". Creo que así podría empezar perfectamente también una novela de Eduardo Mendoza.

Me parece que el tratamiento de los rebrotes que están haciendo muchos medios es exagerado. Me parece que no puedes estar todo el santo día contando que hay un rebrote aquí, otro allá, etc. El otro día contaban en riguroso directo que ya se había terminado el confinamiento en un edificio de vecinos de no sé qué lugar. Yo creo que no es necesario. El "minuto y resultado" debería ser única y exclusivamente para la radio y el fútbol. Creo que esta manera de tratarlo solamente provoca pánico y no ayuda. 

Estuve escuchando un rato el programa de Buenafuente y Berto en la Ser y me reí mucho. Hablaban del terror que provocan siempre las puertas de parking. Yo desde luego recuerdo con mucha tensión los momentos de salir del parking de casa de mis padres. Sobre todo cuando me dejaban a mí la responsabilidad de darle al mando. Procuraba siempre apurar el máximo de tiempo posible porque cuando le dabas antes de tiempo, luego eso era una agonía. Empezaba a pensar que la puerta se bajaría estando con el coche debajo y moriríamos todos triturados. A un ciclista le pasó. A mí es que siempre me parece que soy carne de cañón de una muerte estrambótica y repentina. Por eso siempre me gusta fijarme en de donde puede venir el peligro en cada situación. Lo que sí tengo claro es que si me ocurre algo así, en mi funeral no podrían parar de llorar pero de risa. 

Leí un reportaje sobre jóvenes que habían estado en situaciones dramáticas por tener el COVID. Me vino bien leerlo para no bajar la guardia. El caso es que me llamó mucho la atención que un chico decía que veía a dos camas de la suya ni más ni menos que a la mismísima Reina de Inglaterra, Isabel II. Y que hablaba mucho con ella. Se lo conté a Oli y su respuesta fue: "eso no es el COVID". 

Putin dice que ya tiene la vacuna rusa y que comenzará la vacunación en los meses de septiembre y octubre. Los expertos internacionales, contaban en el telediario, muestran sus dudas respecto a esta vacuna. Pero yo creo que no hace falta ser experto internacional para no fiarte. Mi compañero Fernando, por ejemplo, dice que él no se fía un pelo. Mi padre en cambio cree que "va a ser una vacuna muy buena", pero es que creo que mi padre fue captado por Kim Philby hace muchos años. 

El sábado por la mañana estaba en una cafetería cerca de casa, con mi café, mi zumo, y dos periódicos que me compré. El caso es que delante de mí había un padre con un niño. El niño no tendría más de 7 años yo creo. En un momento dado, el niño salió fuera. A los pocos segundos, entró corriendo como si le fuese la vida en ello y fue a abrazar a su padre, parecía asustado. Y supe perfectamente lo que le acababa de ocurrir. No me equivoqué. Escuché cómo le contaba a su padre que había venido una avispa y se le había puesto muy cerca. El padre encima pasaba de él. Yo casi le digo: te entiendo. 

Volviendo a casa el domingo, creo, pasaron cuatro ciclistas y el que iba delante les dijo a los otros: "¡le metemos fuego chavales"! Por favor, qué cosa más ridícula, de verdad. Detesto con todas mis fuerzas esos comentarios. Le metes fuego a qué, exactamente. Recuerdo en el equipo del cole cuando en el vestuario había gente que decía cosas como ¡"vamos chavales!". No puedo con ello, nunca he podido. Creo que por eso decidí que mi deporte preferido sería correr. Porque si practicas deportes de equipo, de repente puede ir alguien y decirte que tienes que pegarle fuego a no sé qué o cualquier estupidez de esas. 

Vi un documental sobre China y Estados Unidos y otro sobre el Frente Nacional de Marine Le Pen. Las conclusiones eran muy optimistas porque venían a decir que es inevitable que haya una guerra entre Estados Unidos y China y que también es inevitable que el Frente Nacional acabe gobernando en Francia. Jo, no sé para qué me pongo a ver documentales. 

No puedo parar de escuchar Exile, la canción del nuevo disco de Taylor Swift que canta con Bon Iver. 

Durante estas semanas no creo que haya diario, aunque seguiré activo en redes. Buenas vacaciones y feliz mes de agosto a todos.


jueves, 30 de julio de 2020

Con agua y a dormir


Paseo del Prado una tarde de verano en Madrid

Leo que los ayuntamientos catalanes, encabezados por Colau, le piden al Conseller de Educación que mantenga las becas comedor para el verano, pero Josep Bargalló se niega porque dice que esas becas son para el curso escolar y no para el verano. Recuerdo que en Inglaterra el gobierno de Boris Johnson quería hacer lo mismo y gracias a una campaña del futbolista Marcus Rashford acabó echándose atrás. Ojalá Piqué hiciese lo que hizo Rashford, pero no creo, porque él solo se mete en política para hablar de Cataluña, los temas sociales como la pobreza infantil ya tal. Es preocupante la carencia que tienen tantos futbolistas aquí en España para ser altavoces de denuncias sociales. No son conscientes de lo que podrían conseguir prestando su apoyo a determinadas causas.

Los visitantes que vienen al Museo del Prado te preguntan siempre si no está El Jardín de las Delicias. Entiendo que es una gran ausencia y la decepción que sienten cuando les dices que no está expuesta. Pero es que hay épocas de la vida que son perfectas y en las que todo va bien y hay épocas en las que algo no te acaba de encajar, porque igual arrastras alguna pena que no se va. El Museo del Prado con todas sus salas abiertas es esa época de la vida en la que nada te falla. Ahora al Museo le falla eso, que tiene salas cerradas y no se puede ver El Jardín de las Delicias. Pero no porque algo falle deja de merecer la pena. Nunca es así. De lo que falla se aprende, siempre.

Se casó mi tío y me hizo mucha ilusión porque además tuve la oportunidad de ser testigo. Mi primo Renzo, al acabar la concejala de leer los artículos que hay que leer, tuvo a bien informarla de que mañana se iba a Calafell. Nos reímos mucho. Después nos tomamos un aperitivo en Rosales y descubrí que podría estar hablando toda una tarde con mi primo Renzo, de seis años, sobre tiburones. Lo sabe todo sobre ellos el tío.

Cuanto más vivo, más miedo tengo a expresar algo que pueda herir por dentro a alguien. Nunca sabes las experiencias y por lo que ha pasado una persona hasta llegar al día de hoy. Con los años me he vuelto cada vez más prudente y aún así estoy seguro de que sigo metiendo la pata en más de una ocasión.

El otro día vi que Alsa era tendencia en Twitter y me acordé de cuando trabajaba gestionando reclamaciones de viajeros de esta compañía. En concreto, recordé a la mujer que puso una reclamación porque se había quedado encerrada en el maletero durante todo el trayecto entre El Escorial y Madrid. Fue a poner la maleta, se cayó dentro y eso se cerró. Y ahí se quedó la pobre mujer todo el trayecto. Yo lloraba de risa cuando leí la reclamación, en serio. Anda que me pasa eso a mí y voy a poner una reclamación, vamos, ni loco. Semejante bochorno y encima la tía va y pone una reclamación.

"Aquí solo amenazas y malas formas". Así recibió mi amigo Luis a una persona a la que metimos en un grupo de whatsapp hace unos días. Me hizo mucha gracia esa forma de explicarle a alguien las normas de un grupo. Ojalá hubiese un bar en el que a la entrada pusiesen ese cartel: "aquí solo amenazas y malas formas". Me tendrían ahí cada día.

Después de estar tomando cervezas y alguna copa con amigos el domingo en el Mirador del Arco de Cuchilleros, esa misma noche me escribe uno de los que había estado y me dice "estoy con agua y pronto a dormir". No eran ni las diez, por favor. Creo que es el mensaje más triste que me han escrito en muchísimo tiempo, de verdad.

Me molesta mucho cuando alguien me dice que determinado asunto no le afecta y que por lo tanto, no está entre sus preocupaciones. Me ocurrió en una conversación sobre Madrid Central. Pero da igual que sea sobre Madrid Central o lo que sea. A mí me han enseñado a desear el bien común, a que me preocupen las necesidades de otras personas aunque yo pueda gozar de una buena situación, a indignarme por una injusticia aunque no me vaya nada en ella. La indiferencia me hace hervir la sangre. Me parece que las páginas más negras de nuestra historia están llenas de indiferencia.

Es verano, y ha vuelto a las mañanas de La Sexta el mejor programa de la historia de la televisión: Crímenes Imperfectos. Qué maravilla. Además, al ser por la mañana, puedo verlo tranquilo sin tener miedo ni nada de eso. Yo miedo tengo de noche, porque por las mañanas los psicópatas no suelen hacer nada los tíos. Tampoco sé qué hacen. Pero no matan ni cosas de esas.